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1
de junio
PRIMERA LECTURA
"Mirad: Os pongo delante bendición y maldición"
Moisés habló al pueblo, diciendo: "Meteos estas palabras mías en el
corazón y en el alma, atadlas a la muñeca como un signo, ponedlas de
señal en vuestra frente. Mirad: Hoy os pongo delante bendición y
maldición; la bendición, si escucháis los preceptos del Señor, vuestro
Dios, que yo os mando hoy; la maldición, si no escucháis los preceptos
del Señor, vuestro Dios, y os desviáis del camino que hoy os marco,
yendo detrás de dioses extranjeros, que no habíais conocido. Pondréis
por obra todos los mandatos y decretos que yo os promulgo hoy."
"Sé la roca de mi refugio, Señor."
A ti,
Señor, me acojo;
Sé la
roca de mi refugio,
Haz
brillar tu rostro sobre tu siervo,
"El hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley"
Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los
profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en
Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin
distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la
gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante
la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de
propiciación mediante la fe en su sangre. Sostenemos, pues, que el
hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley.
"La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena"
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice
"Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la
voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán:
"Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado
demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces
les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados."
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a
aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se
salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa;
pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha
estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre
necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los
ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió
totalmente."
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