Este fin de semana, del 13 al 14 de marzo, se celebrará en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús la iniciativa «24 horas para el Señor», una adoración durante 24 horas a Jesús Sacramentado.
Comienza el viernes, 13 de marzo, con la Eucaristía presidida por el obispo de la diócesis, a las 9 de la mañana. Una vez finalizada, el Santísimo quedará expuesto hasta las 9 de la noche de ese mismo día.
Al día siguiente, sábado 14 de marzo, la exposición de nuevo comenzará a las nueve de la mañana y se alargará hasta las nueve de la noche.
A lo largo de estos días habrá sacerdotes disponibles para administrar el sacramento de la Reconciliación.
24 horas para el Señor es una iniciativa cuaresmal instituida por el Papa Francisco que se celebra previo al cuarto domingo de Cuaresma. Este año el lema escogido es “Volver al corazón”.
Además, este año, desde la Conferencia Episcopal Española y ante la situación de guerra que vivimos en Oriente Medio, se nos invita a celebrar las «24 horas para el Señor» orando por la paz.
Oración del papa León XIV:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el fi1turo de la humanidad Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén