«El Señor mismo nos reúne para formar comunidad, no cualquier comunidad, sino una comunidad de creyentes que se apoyan mutuamente». Este es un fragmento del diálogo que el papa León XIV mantuvo con varios jóvenes, durante la vigilia de oración del Jubileo de la Juventud en Tor Vergata, Roma. Más de cincuenta jóvenes de la diócesis de Tui-Vigo participaron en este encuentro, como esa comunidad de creyentes que, entre el 27 de julio y el 7 de agosto, peregrinaron hasta la ciudad eterna para vivir el intenso encuentro con el santo padre, acompañados por dos sacerdotes diocesanos, Samuel Montes y Jesús García.
Pensar que esos cincuenta jóvenes se conocían antes de emprender el viaje es un error. Algunos, sí habían coincidido en otras actividades organizadas por la delegación de Pastoral Juvenil y Universitaria de la diócesis de Tui-Vigo. Sin embargo, la mayoría se sumaba, por primera vez, a una experiencia de este calibre que, como las Jornadas Mundiales de la Juventud, suponen dar un salto al vacío, salir de la zona de confort, para descubrir que existen millones de jóvenes en todo el mundo que profesan la fe católica. Por eso, aquel domingo 27 de julio, el autobús que salió de Vigo rumbo a Roma bullía con miles de nervios, expectativas y deseos puestos en una peregrinación, cuyos frutos nadie podía aún imaginar.
Para Javier Mallo, que estudia en el colegio Carmelitas Vedrunas, uno de los momentos más fuertes de la peregrinación fue lo vivido en Tor Vergata: «estábamos miles de jóvenes, con calor, cansancio, condiciones difíciles… y, aun así, teníamos siempre una sonrisa en la cara. Nadie se quejaba. Todo era gratitud, alegría, unidad. Nunca había vivido algo así. Me sentí en paz, de verdad. Una paz grande, profunda, que no había sentido en mucho tiempo». Gracias a esta peregrinación, Javier tuvo la oportunidad de descubrirse orando profundamente en diálogo con Cristo y acercándose al sacramento de la Reconciliación. «Hoy, simplemente, sé que creo en Dios, y eso me basta», expresa.
Entre millones de jóvenes en Tor Vergata, no todos tuvieron la oportunidad de ver de cerca al papa León XIV, tal y como le sucedió a Corina Alejandra de Jesús, que estudia en el colegio San José de Cluny en Vigo: «a pesar de que el papa estuviera lejos, nosotros lo sentíamos cerca igual», explica emocionada. Encontrarse rodeada de tantos jóvenes que comparten la fe en Jesús, tanto en Tor Vergata como en la plaza de San Pedro durante el Encuentro de Españoles celebrado el viernes 1 de agosto, supuso para ella un gran descubrimiento: «estoy super agradecida porque me siento abraza por la Iglesia. Literalmente, es una de las mejores experiencias que he podido tener».
Aunque algunos jóvenes deciden participar en el Jubileo de la Juventud para ver al santo padre de cerca, la mayoría acuden buscando una comunidad que les ayude a profundizar en su fe. Eso fue lo que encontró Iago Costas, de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Vigo, que descubrió que «éramos muchísimos los jóvenes del mundo que caminamos en la senda del Señor. Conocí chicos de Polonia, Italia, Francia, Portugal… incluso vi a gente de países más alejados de la órbita católica, como Turquía o Corea». En este sentido, afirma que volvió «con más peso en la mochila y menos en el alma, satisfecho por ver que no estaba solo y realizado por reencontrarse con Dios en la Eucaristía y en la adoración».
La delegación de Pastoral Juvenil y Universitaria de la diócesis de Tui-Vigo valora muy positivamente esta experiencia en la que todos los jóvenes mostraron su alegría y su buena disposición en todo momento: «no podemos más que reconocer la bondad de Dios que nos ha regalado un tiempo de gracia. Cincuenta y cinco jóvenes y dos sacerdotes que a lo largo de doce días hemos comprobado lo que supone encontrarse con Cristo y sentir la Iglesia. Eucaristía, oración, perdón, adoración, fraternidad, alegría, acogida generosa, cultura, diversión, etc., son sin duda algunas de las notas con las que se podría sintetizar tanto bien recibido».
Durante esta peregrinación, los jóvenes pudieron visitar diferentes ciudades italianas en su camino a Roma: Milán, Florencia y Bolsena. Además, el viaje inició con una parada en PortAventura, en Tarragona. Durante el regreso, también pararon en Turín y en los santuarios marianos de Lourdes y Covadonga. En definitiva, fue una experiencia que combinó momentos lúdicos con espacios de oración y recogimiento que ayudaron a los jóvenes de la diócesis a madurar en su fe.
Concluido el viaje, los responsables expresan que «sentimos el deseo esperanzado de poder transmitir lo vivido y ponerlo al servicio de los jóvenes que no han podido acompañarnos en esta apasionante experiencia de fe». En este sentido, sólo se puede pedir para que estos jóvenes hagan suya la invitación del papa León XIV durante la homilía pronunciada en la eucaristía de envío del Jubileo de la Juventud en Tor Vergata, el domingo 3 de agosto: «sigan caminando con alegría tras las huellas del Salvador, y contagien a los que encuentren con el entusiasmo y el testimonio de su fe».
TestimoniosJubileo de la Juventud
Javier Mallo: «Todo era gratitud, alegría, unidad. Nunca había vivido algo así»
Corina A. De Jesús: «Me siento abrazada por la Iglesia»
Iago Costas: «Volví con más peso en la mochila y menos en el alma»
Mensajes del papa León XIV durante el Jubileo de la Juventud
La amistad con Cristo, que está en la base de la fe, es una estrella polar
Papa León XIV, en la vigilia de oración
Sepan ver a Jesús en los demás. La amistad puede cambiar verdaderamente el mundo. La amistad es el camino por la paz
Papa León XIV, en la vigilia de oración
Hemos recibido la vida gratis, sin elegirla. No somos fruto de nuestra decisión, sino de un amor que nos ha querido
Papa León XIV, en la vigilia de oración
Hemos sido hechos para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor
Papa León XIV, en la misa de envío
Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos
Papa León XIV, en la misa de envío








