14 de marzo de 2026,
Santa Matilde

Mensaje con motivo de la campaña «Contra el hambre» de Manos Unidas

9 de febrero de 2025

Muchas veces, cuando surgen dificultades, optamos por mirar a otro lado y no complicarnos. Ya tenemos bastante con nuestros líos, sinsabores y ocupaciones diarias; además, qué vamos a hacer; es demasiado para nosotros… Algo así sucedió también entre los discípulos de Jesús cuando después de predicar, haciéndose tarde, le proponen a Jesús que envíe a la gente a buscarse comida. Nadie contaba con la respuesta de Jesús «dadles vosotros de comer»; a la realidad de que había muy poco que compartir y qué era eso para tantos, Jesús invita con el «dadles vosotros de comer».

Una vez más celebramos la campaña de Manos Unidas y, en esta ocasión, se nos recuerda algo muy concreto: compartir es nuestra mayor riqueza. Es necesario aprender a mirar la realidad de manera diferente, luchando contra la indiferencia y comodidad que nos encierra sólo en nuestra realidad, desvaneciendo lo que muchas personas viven cada día. Es urgente poner la riqueza mundial (y la personal) al servicio de toda la humanidad para luchar contra la pobreza, el hambre y tanta desigualdad. Como nos dice el papa Francisco, hemos de caminar hacia una prosperidad compartida, donde se consolide una vida digna para todos (¡para todos!), donde fomentemos mucho más la cultura del encuentro respetuoso y donde la persona esté siempre en el centro, sobre todo los descartados. Es necesario convertirnos a un estilo de vida distinto, en el que nuestras prioridades vayan más allá del bienestar personal, con una mayor inclusión de las personas descartadas y un mayor cuidado medioambiental.

Ese nuevo estilo del que nos habla Manos Unidas y el papa Francisco se ha de hacer realidad en todas las dimensiones de nuestra vida; de ahí que esa prosperidad compartida se fundamente en el ideal inspirado en la vida de S. Francisco de Asís, un ideal totalmente alternativo: una vida sencilla, la justicia social y el respeto por la naturaleza. Así la prosperidad podrá llegar a todas las personas sin excluir a nadie.

Como cada año, Manos Unidas nos invita a vivir su campaña «Contra el hambre» con una jornada de ayuno voluntario, el viernes 7 de febrero —sintiendo y compartiendo la necesidad que muchos hermanos viven cada día— y con la jornada del domingo 9. No es quedarnos sólo en el sacrificio del ayuno o en el donativo —ojalá muy generoso— que podamos hacer. Urge un cambio de conciencia y hacer todo lo necesario para que la prosperidad sea universal. Nuestra prosperidad no puede estar sólo en la acumulación indefinida e insaciable de bienes materiales: ¡compartir es nuestra mayor riqueza, siempre! Es urgente un ser y un hacer más justo unidos a los demás, reconociendo nuestra interdependencia y el cuidado de la casa común y de los que habitamos en ella. Una prosperidad que nos lleve al compromiso compartido y al bienestar comunitario, donde cada persona sea única y fundamental, prioritaria, y donde no haya “privilegiados”.

Una vez más, en esta campaña, quiero agradecer el trabajo gratuito y continuo de tantos voluntarios y voluntarias de Manos Unidas; la colaboración generosa y callada de tantos colaboradores que comparten lo que tienen, y el testimonio de quien cree que se puede vivir de manera alternativa buscando unas relaciones humanas y una sociedad más digna. Son un grito provocador y una luz de esperanza que brilla con fuerza en medio de tanta oscuridad. Con esa luz llevan adelante la imperiosa invitación de Jesús: dadles vosotros de comer. Palabras que resonaron con fuerza en la realidad de los discípulos y que siguen resonando en la actualidad en cada uno de nosotros. La invitación está lanzada, esta es nuestra urgencia.

Con afecto de hermano y amigo

 

+ Mons. Antonio Valín Valdés

Obispo de Tui-Vigo