VIII centenario de la dedicación de la catedral de Santa María de la Asunción de Tui
Buenos días a todas y a todos. Bienvenidos en el nombre de esta Iglesia particular de Tui-Vigo, del Cabildo catedralicio y en mi propio nombre, a esta celebración que nos reúne hoy. Gracias por su presencia en el inicio de la conmemoración de los 800 años de la consagración de esta iglesia-catedral
Celebramos 800 años de vida de este templo que nos acoge, que es la matriz nutricia de toda nuestra diócesis, y esto va más allá de la construcción, fábrica o arte. Es cierto que cuando uno entra en un templo como este, y deja volar su imaginación, asombra su construcción, y uno recuerda los esfuerzos de los que la imaginaron y pensaron; el de los que trabajaron en ella, los que colaboraron en su construcción, mantenimiento o financiación, los que la decoraron y de aquellos que rezaron por primera vez en ella… y esto, durante tantos años y en medio de tantas circunstancias. Estas piedras son testigos silenciosos y elocuentes de sueños, vivencias, ilusiones, penas, lágrimas… que hablan de vida.
La catedral es la casa de todos; el hogar familiar para todos los diocesanos y diocesanas; lugar de encuentro con Dios y con la comunidad de creyentes; lugar de la historia que nos configura, y de la que queremos hacer memoria agradecida durante todo este año. Pero también es lugar de un presente que nos habla de una Iglesia viva, y de un futuro esperanzador que nos abre a la frescura de la propuesta realizada por Jesús de Nazaret hace más de 2.000 años, y que sigue siendo nueva y actual, propuesta que se hace a todos y a todas, sin excluir a nadie.
Queremos que este Año jubilar nos sirva para volver a nuestras raíces, a lo que fuimos y estamos siendo, recogiendo el sentir y testimonio de tantos hombres y mujeres que en estas tierras vivieron, creyeron, amaron y se comprometieron, desde los valores evangélicos, en la transformación de la sociedad.
Queremos que, durante este año, nuestra Catedral se convierta en esa «casa de puertas abiertas y en el hospital de campaña» de la que nos hablaba el querido papa Francisco, y así quien se acerque a nosotros se pueda sentir acogido y curado de todas sus dolencias y heridas. Queremos que esta conmemoración nos sirva para comprender mejor el ser Iglesia, comunidad de creyentes presente en esta tierra concreta, con su cultura, lengua e idiosincrasia propia, que desde aquí quiere hacer realidad el Reino universal anunciado por Jesucristo.
Esta Iglesia-Catedral nos habla de fe, de comunidad, historia, arte, cultura, y de la vida de los vecinos y vecinas de este entorno tudense, y de las próximas/cercanas tierras lusas; habla también, de peregrinos que buscan la propia identidad y a Dios, y que unen culturas, pueblos y esperanzas.
Este es el tiempo que vamos a vivir. Todos los actos religiosos y culturales que vamos a vivir tienen que ayudarnos en esta línea.
Agradezco la colaboración del Ayuntamiento de Tui y de las instituciones civiles, autoridades, asociaciones, cofradías, que desde el primer momento en que pensamos en la celebración de este Centenario se unieron a la misma. Como no puede ser menos, agradezco la labor de este Cabildo catedralicio y de tantas instituciones diocesanas, vicarías, delegaciones… que con su trabajo e ilusión, hacen posible lo que hoy iniciamos. Permítanme un agradecimiento especial a los miembros del Comité de honor de este Centenario: sus Majestades, los reyes de España; el presidente de la República de Portugal; el ministro de Cultura del Gobierno de España; el presidente de la Xunta; el presidente del Parlamento de Galicia; el subdelegado del Gobierno en Pontevedra; el presidente de la diputación provincial; el presidente de la Comisión de Coordinación y desarrollo del Norte de Portugal; el alcalde de Tui; el presidente de la Cámara Municipal de Valença; el arzobispo de Braga; los Sres. Obispos de Galicia y Viana do Castelo; y el deán de esta catedral.
Agradezco la presencia de todos ustedes, vecinos y vecinas de Tui y de otras localidades y parroquias que quisieron acercarse hasta aquí en este día; también a los medios de comunicación que hoy nos acompañan, y que están cubriendo el inicio de esta celebración deseando que este Centenario sea un «acontecimiento de júbilo y esperanza para todos».
Muchas gracias. Obrigado.



