9 de mayo de 2026
150 años: menos despacho, más calle…
Cumplir 150 años no puede quedarse en un mero recuerdo como cuando nos sentamos en un sofá a ver fotos antiguas… Si Don Bosco fundó los Cooperadores no fue para crear un club de fans-admiradores, sino para formar un “equipo de vanguardia”. A las puertas de fiesta del Espíritu y con la alegría de la Pascua, este Espíritu nos sopla en la nuca y nos dice: ¿Huelen tus manos a la realidad de los jóvenes o están demasiado limpias de no tocar el barro?
- Espiritualidad con pies de barro.
Ser Cooperador salesiano no es saberse el PVA (Proyecto Vida apostólica) o rezar muchas novenas. La espiritualidad salesiana es siempre encarnada. El papa Francisco lo decía muchas veces: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el cierre” (EG).
Celebrar este aniversario es preguntarnos: ¿dónde están mis pies? ¿En la comodidad del sofá o en unas periferias del propio barrio y parroquia? El cooperador no ayuda a los curas, es una cristiana/o que lleva el patio de Don Bosco al mercado, a la política, a la escuela, a la familia, al deporte, al tiempo libre,… Su espiritualidad no se mide por las horas de rodillas, sino por cuánta esperanza siembra cuando se levanta cada día.
- El compromiso no es un favor, es una urgencia.
Hace muchos años, otro papa León (XIII), conocedor de la obra de Don Bosco, decía en la encíclica Rerum Novarum: “no es lícito vivir ociosos cuando hay tanto por hacer”. Esta frase no dejaba de ser una llamada de atención a los cristianos al compromiso.
El compromiso de los Cooperadores es ser provocadores. Provocar cuando en un mundo violento respondeis con la “amorevolezza-amabilidad). Provocar cuando en una sociedad que usa/tira a las persoas, invertís tiempo en los jóvenes que están junto a la vida. Vuestro provocar es poner los pies en la tierra.
- Los retos del hoy: ¿dónde aprieta el zapato?
Ser cooperador en este siglo XXI, tan herido y tan joven, nos pone ante retos que no admiten respuestas tibias. Poner los pies en la tierra significa:
- El reto del Patio digital: hoy los jóvenes están en las plazas, en las redes sociales, muchas veces más solos que nunca aunque llenos de “followers”. Vuestro reto es entrar en esa realidad digital no para juzgar, sino para acompañar y humanizar.
- El reto de la cultura del descarte y salud: como Don Bosco, hay que salir a recoger jóvenes de las nuevas cárceles: ansiedad, depresión, falta de sentido. El reto hoy es la escucha. Vosotros tenéis que ser aquellos que saben calar para escuchar el grito de aquellos que no ven futuro. ¿Estáis dispuestos a “perder el tiempo” estando, solo estando con ellos?
- El reto de la ecología y solidaridad: es necesario cuidar la Casa Común. De ahí el reto de educar en un consumo responsable y sobriedad que libere, frente al mercado que quiere hacer de la sociedad solo consumidores.
- Reto de la laicidad en salida: Francisco hablaba de Iglesia en salida, ¿recordáis? El cooperador debe ser experto en diálogo en la oficina, en el sindicato, en la asociación de vecinos… ser fermento en la masa, que lleva a estar allí donde se toman decisiones y se abren caminos, para que el carisma salesiano no quede cerrado bajo llave.
- El Espíritu Santo: Wi-Fi de la misión
Cercanos ya a Pentecostés, recordamos que el Espíritu es el fuego que quema toda apatía. Vosotros, como cooperadores, sois misioneros de la alegría.
Cuando celebramos estos 150 años, recordamos un SUEÑO, renovamos una PROMESA y miramos al FUTURO. Es la hora de renovar aquella locura de Don Bosco, siendo muy concretos, muy cercanos, muy valientes. El mundo no necesita burócratas ni gestores (sobran!); necesita de testigos. A la luz de María Auxiliadora, con la fuerza y estímulo de Juan Bosco, salir a mirar a los ojos del próximo para decir con palabras y gestos: Dios te ama, y quiere tu bien, siempre
Enhorabuena por estos 150 años de vida e lucha;
Enhorabuena por los años que vendrán: este aniversario es un “disparo de salida”
Enhorabuena por vuestro testimonio y compromiso. Amén.


