13 de abril de 2024

,

San Hermenegildo
13 de abril de 2024

,

San Hermenegildo

La fe fortalece la vida

La fe fortalece la vida

Día de la Iglesia Diocesana 2023

Día de la Iglesia Diocesana que se va a celebrar el domingo del próximo 12 de noviembre nos invita a reflexionar sobre el lema «Orgullosos de nuestra fe». Esta celebración nos llama a proclamar abiertamente la fe en un contexto de opinión pública en el que muchos cristianos tienen un cierto sentimiento de vergüenza por razones poco discernidas.

El mundo de hoy está viviendo de manera muy precipitada el cambio que es parte de su propio ser. Desde que existe, el mundo vivió inmerso en el cambio. Cambiar es su modo de ser. Unas cosas pasan y otras nuevas nacen. En ese proceso, hay formas que dejan de ser para siempre y otras que se van amoldando a las nuevas apariencias de las cosas que permanecen.

Hace más de dos siglos que la cultura occidental dio por amortizada la religión y la fe como vertebradoras de la vida del hombre moderno. En tiempos recientes parecía que ese objetivo era alcanzable. Llegaría un tiempo en que la religión sería un modo de concebir la vida superado por la razón y la ciencia.

Contra todo pronóstico, la religión y la fe siguen vivas y, en algunos casos, más fuertes de lo esperado por los más optimistas. Algo ha pasado desapercibido a la mente racionalista.

Es cierto que ni la religión ni la fe están pasando los mejores momentos de su historia, sobre todo si miramos a sus formas exteriores. Sin embargo, en este largo proceso secularizador, la fe ha crecido en resistencia y se mantiene fuerte en la vida de muchos hombres y mujeres.

El aguante y la permanencia de la fe no es sólo un fenómeno que ocurre en ciertas personas cercanas a la vida del espíritu, sino algo que ocurre en el seno del pueblo de Dios. Cada vez más percibimos que nuestros fieles sienten el valor insustituible de su fe, que el gozo y la certeza de creer dan sentido a sus vidas. Se perciben señales ciertas de que poco a poco Dios vuelve otra vez a muchas vidas.

Es evidente que algo muy nuevo está ocurriendo en nuestro mundo y en la Iglesia. Cada vez más personas se reencuentran con Dios después de vivir procesos vitales autodestructores. Nuestros jóvenes vuelven a sorprendernos cuando la Iglesia los pone en contacto con Dios. Aquella severa sentencia de que la religión es el opio del pueblo se aleja en el pasado y muchos hombres y mujeres reencuentran en la fe la razón de su existencia. Todos empezamos, de nuevo, a sentir que la fe no es el problema y que necesitamos recuperar a Dios como aquel que da fortaleza y vigor para la vida.

Estemos atentos, pues, como le recomienda san Pablo a Timoteo, al buen combate de la fe y conquistemos la vida eterna a la que hemos sido llamados (1 Tim 6, 12).

 

 

 

+ Luis Quinteiro Fiuza,

obispo de Tui-Vigo