Mensaje con motivo del Domingo Mundial de las Misiones (Domund), celebrado el 19 de octubre de 2025
En este fin de semana, celebramos en toda la Iglesia la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), en el contexto del Jubileo de la Esperanza. En su mensaje para esta Jornada, el papa Francisco nos recordaba a cada cristiano y a toda la Iglesia, comunidad de bautizados y bautizadas, la vocación de ser mensajeros y constructores de esperanza. Somos, por el bautismo recibido, discípulos y misioneros; esta es nuestra razón de ser, y cada uno vive en su realidad esta vocación.
Jesucristo pasó por el mundo haciendo el bien y curando a todos (Hch 10,38), devolviéndole la esperanza en Dios a todos. Esa misión se sigue hoy por medios de los discípulos: el Señor, sigue llevando adelante su proyecto, a través de hombres y mujeres que ofrecen sus vidas por todos en medio de las gentes.
Somos llamados a la misión de anunciar el Evangelio y construir esperanza. Algunos de entre nosotros, siguiendo la llamada divina, salen a otras naciones para dar a conocer el amor de Dios en Cristo. A estos, misioneros y misioneras, queremos recordar en esta Jornada de una manera especial, y queremos hacerlo con un gran sentimiento de acción de gracias. Ellos y ellas son, hoy, la voz, las manos, los pies y el corazón de Cristo en tantos lugares; son sembradores de esperanza. Recordamos con cariño y agradecimiento a todos los que desde nuestra diócesis salieron para poner su grano de arena y ser «misioneros de esperanza entre los pueblos». Ellos fueron y son presencia viva de nuestra Iglesia particular en el seno de otras comunidades cristianas, signo de vitalidad de una Iglesia que rompe con las fronteras y muros para compartir la alegría del evangelio, la alegría de la fe.
Pero no podemos conformarnos con esto. Esa vocación misionera en otras tierras necesita el apoyo del resto de la comunidad eclesial. ¿Cómo podemos hacerlo? No se trata sólo de colaborar con la misión, sino de participar en ella:
- Cooperando personalmente con la misión, dedicando algún tiempo en tierras de misión —¿por qué no?— o como voluntarios/las en las delegaciones diocesanas, parroquias, grupos misioneros,…
- Orando y ofreciendo nuestro trabajo por los misioneros y misioneras
- Compartiendo algo de nuestro dinero a través de las colectas que en este fin de semana se harán en las diversas parroquias, para que las comunidades en tierra de misión puedan contar con suficientes recursos para llevar adelante su tarea.
Toda la Iglesia, ti y yo también, estamos llamados a la misión. La celebración del DOMUND es una oportunidad adecuada para renovar nuestra convicción de que toda ayuda cuenta y es alimento para la tarea evangelizadora de la Iglesia en los lugares más necesitados.
Gracias por tu compromiso y colaboración.



