21 de abril de 2026,
San Anselmo

Toda la comunidad diocesana de Tui-Vigo quiere unirse a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, cita anual en la que millares de personas en todo el mundo alzan su voz para proclamar que el trabajo no puede ser reducido a una mercancía, ni siquiera a un mero medio de subsistencia, sino que es parte esencial de la dignidad humana y de la vocación de cada persona a colaborar en la creación de Dios.

No podemos cerrar los ojos a la realidad que viven tantas hermanas y hermanos en nuestro país y en el mundo: jóvenes que no encuentran su primer empleo; trabajadores y trabajadoras condenadas a la inestabilidad, obligadas a salarios injustos o condiciones laborales indignas, horarios interminables con poco descanso; o desigualdades de trato por razón de género, origen o situación administrativa. A todos y todas queremos dirigir nuestra cercanía, oración y compromiso, porque en cada rostro tocado por la falta de oportunidades reconocemos el rostro mismo de Cristo, que nos interpela en cada realidad.

El papa Francisco decía que «el trabajo es un camino de esperanza, un camino hacia la dignidad e inclusión». El trabajo decente no es un privilegio de unos pocos, sino un derecho que abre a una vida plena, justa y fraterna. Sin trabajo decente no hay justicia social ni paz auténtica. ES urgente un trabajo más digno que favorezca un salario justo que permita vivir con dignidad y sostener a las familias; con condiciones seguras y respetuosas para la salud; donde no haya diferencias entre hombres y mujeres, con libertad para organizarse y defender los derechos de todo trabajador y el acceso universal a la protección social.

Esta Jornada es una llamada a la comunidad política, empresarial, a las organizaciones sociales y sindicales, y también a las comunidades cristianas, para unir esfuerzos que construyan un modelo económico que ponga a la persona en el centro y no al lucro, que rompa con todo tipo de explotación y economía sumergida, y promueva siempre la solidaridad.

Como Iglesia, queremos renovar la voluntad de acompañar, escuchar, defender a quien sufre las condiciones de injusticia laboral. No podemos separar de nuestra fe el compromiso por la justicia y la dignidad de los más vulnerables. Queremos que nuestras parroquias, comunidades y agentes de pastoral de la diócesis vayan abriéndose a esta sensibilidad, se sumen a esta Jornada reflexionando, orando y actuando en favor de un modelo alternativo de sociedad, más justo, solidario e inclusivo.

En el contexto del Jubileo de la esperanza que estamos viviendo durante este año, recogemos las palabras que nos dirigía el papa Francisco invitándonos a mantener viva la esperanza: una esperanza activa, que no se resigna ni abandona; una esperanza que se organiza, denuncia y construye alternativas. Esa es nuestra llamada y compromiso.

 

+ Mons. Antonio Valín Valdés

Obispo de Tui-Vigo