29/09/2022

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Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
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Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
Nuestra indiferencia los condena al olvido | Mensaje para la campaña «Contra el hambre» de Manos Unidas

Nuestra indiferencia los condena al olvido | Mensaje para la campaña «Contra el hambre» de Manos Unidas

Mons. Luis Quinteiro inaugura la campaña «Contra el hambre» de Manos Unidas en febrero de 2022

El próximo 13 de febrero celebraremos el día de la campaña «Contra el hambre» que Manos Unidas convoca cada año para sensibilizar a la comunidad cristiana y a toda la sociedad para compartir vida, experiencia y bienes con los hermanos más necesitados del mundo. Con ello se pretende colaborar para saciar el hambre de pan, de Dios y de cultura entre los más pobres de la tierra.

Manos Unidas es la asociación de la Iglesia católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo de los países más empobrecidos, que da vida a las palabras de Jesucristo: “Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber”. Su misión es luchar contra la pobreza, el hambre y la enfermedad en el mundo y trabajar para erradicar las causas estructurales que las producen.

Entre las muchas acciones que Manos Unidas lleva a cabo para luchar contra el hambre en el mundo, hay que destacar sus programas de educación para el desarrollo y los múltiples proyectos de cooperación que lleva a cabo trabajando codo a codo con los socios locales y las comunidades a las que acompaña.

La preocupación y el compromiso con los pobres es una dimensión esencial de la fe cristiana y un empeño que nunca debería olvidar el cristiano en su vida. En los mismos comienzos de la Iglesia aparece el compromiso con los pobres como el alma de la vida de las comunidades cristianas. A lo largo de los siglos ha sido la atención de los desheredados la que ha mantenido bien orientada la brújula de la fe cristiana. El Concilio Vaticano II nos recuerda que “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad” (Gaudium et Spes, 69).

En la lucha contra la desigualdad que alimenta el hambre, a la que nos invita Manos Unidas, todavía quedan muchas barreras que superar, como nos dice el papa Francisco: “Todavía estamos lejos de una globalización de los derechos humanos más básicos. Por eso la política mundial no puede dejar de colocar entre sus objetivos principales e imperiosos el acabar eficazmente con el hambre” (Fratelli Tutti, 189).

La campaña de Manos Unidas de este año quiere alzar la voz ante la creciente indiferencia que se está instaurando en nuestro mundo. La pandemia del coronavirus ha agravado la desigualdad y el número de personas con hambre en el mundo sigue aumentando. Detrás de las cifras están rostros de seres humanos que no vemos ni les prestamos atención.

No podemos olvidar la dura realidad que viven millones de personas como nosotros en el mundo de hoy. Su única diferencia con nosotros es haber nacido en una parte del mundo hipotecada por la pobreza. No querer ver esa desigualdad hará invisibles a los más pobres de la tierra. Sin nuestra mirada, atención y apoyo los más pobres del planeta serán olvidados.

El cartel de este año muestra el rostro de la pobreza de la mujer africana que vive sometida a tantas presiones y soporta el peso de tantas familias sumergidas en la miseria. Este rostro nos invita a tomar partido y actuar para afrontar un problema global y urgente como la desigualdad y el hambre en el mundo.

Os invito a todos a que rompamos las barreras del pesimismo y a ponernos en marcha hacia la construcción de un mundo donde nadie se quede atrás y en el que el hambre se convierta en un triste recuerdo de un pasado que nunca debió de existir.

Solo la esperanza sabe mirar más allá de la comodidad personal para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y más digna.

Con todo afecto y gratitud.

 

+ Luis Quinteiro Fiuza

Obispo de Tui-Vigo

 

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