13/12/2019

,

Santa Lucía
Menú

Historia

Historia

La diócesis es una porción del Pueblo de Dios que se confía a un Obispo para que la apaciente con la cooperación del presbiterio, de forma que unida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por el Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular, en la que verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica (Christus Dominus, nº 11)

Acompáñanos a conocer un relato milenario entre España y Portugal. La historia de las gestas de personas extraordinarias a ambas orillas del legendario río Miño. La historia de un pueblo ligado al mar que construyó en la ruta jacobea una de las primeras catedrales góticas de la Península Ibérica. La historia de urbes pujantes y de pueblos cautivadores.

Acompáñanos a conocer la historia de tu Diócesis.

Orígenes

La tradición reitera que la historia de nuestra Diócesis comienza con el episcopado de San Epitacio en el siglo I, pero solo contamos con apoyo documental para establecer la sucesión de los siguientes obispos y sus nombres a partir de finales del siglo VI. Ellos imprimieron sus firmas al pie de las actas de los Concilios de Braga: Anila, en tiempo de los suevos; luego Neufila, Gardingo…

Obispos en el destierro

Durante las invasiones árabes y normandas, la presencia episcopal en la sede tudense resultó muy dificultosa, por causa de las continuas devastaciones. Los obispos, con mucha frecuencia, se vieron obligados a “desterrarse y refugiarse” acogidos a la hospitalidad de sus hermanos vecinos, unas veces en Iria Flavia (Padrón) y otras en Labrugia (Portugal) o en San Esteban de Ribas de Sil (Ourense). Así, del prelado Naustio (ca. 926-932) dice una escritura encontrada en 1112 que los normandos y sarracenos penetraban en la ciudad de Tui por el río Miño y causaban muchos daños a nuestro pueblo, y por eso el obispo se retiró al monasterio de Labrugia para evitar sobresaltos, gobernando desde allí la diócesis.

Lo mismo hubieron de hacer Oveco (ca. 932-936), Vimara (936-948), Baltario (ca. 942-950) y Vilulfo (950-1002). Por eso los historiadores hablan de “restauración” de la diócesis de Tui a finales del siglo XI, porque incluso había llegado a estar jurídicamente vinculada a la de Santiago al menos desde 1024. La recuperación de la estabilidad con la presencia episcopal definitiva sucede en 109 cuando los Condes de Galicia, D. Ramón de Borgoña y su esposa Dña. Urraca (la hija de Alfonso VI) otorgan al Obispo D. Aderico el “señorío de Tuy”, que excedía ampliamente la línea del Miño.

Interiod_de_la_catedral_de_Tuy

De Rebordanes a la Catedral en Tui

En el citado año 1095 se menciona la sede de “Santa María de Tuy”, aun cuando parece que habría que situarla entonces en Rebordanes (en la actualidad, iglesia de san Bartolomé), que es donde residía el Obispo. Porque es al sucesor de Aderico, D. Alfonso II, a quien algunos atribuyen la iniciación de las obras de la Catedral actual (1120-1125) reinando Alfonso VII “El Emperador”, hijo de Dña. Urraca. Otros, sin embargo, asignan el honor de haber comenzado la construcción catedralicia al Obispo D. Pelayo hacia el 1131 (él crearía, según parece, un monasterio en Rebordanes bajo la regla de san Agustín, en el que vivían “canónigos de la misma iglesia”). Está claro históricamente que será el rey Fernando II (1170) quien mande trasladar la ciudad “a un lugar más alto y más seguro” –el emplazamiento actual– dejando la ciudad antigua y otorgando al Obispo nuevas donaciones “para que el Obispo D. Beltrán y el Cabildo puedan levantar –así lo dice el documento real– un alcázar y torre junto al palacio episcopal y continuar así la fábrica de la Catedral”.

La Catedral, cofre de San Telmo

Corresponderá al Obispo D. Esteban Egea, esta vez con el apoyo del rey Fernando III “El Santo” y de su madre doña Berenguela, terminar la obra y consagrar la Catedral en la festividad de san Andrés del año 1225, aunque se fijó el 1º de diciembre como día hábil litúrgicamente para conmemorar la dedicación.

Fue el Obispo D. Lucas de Tui quien eligió el lugar de honor que es nuestra Catedral para depositar en ella (hacia los años 1246-1249), el cuerpo del que ahora es Patrón de la Diócesis, el Beato Pedro González vulgarmente conocido como “San Telmo”, cuyas reliquias serían trasladas solemnemente a la Capilla actual el 27 de abril de 1579.

Momento crítico y azaroso en la historia de la Iglesia y consecuentemente de la Diócesis fue el cisma de Occidente (1378-1417), por la división creada también entre los miembros del Cabildo, adscritos a favor de los distintos pontífices. Así, tras la polémica, la Colegiata de Valença do Miño con 230 parroquias en territorio portugués se desgajarían del Obispado de Tui. Otras dos Colegiatas existieron también en la diócesis, dedicadas ambas a Santa María: la de Bayona la Real (elevada a ese rango en 1482) y la de Vigo (en 1497). Ambas dejaron de ser “colegiatas” en virtud del Concordato de 1851 que hizo desaparecer esas categorías.

En el citado año 1095 se menciona la sede de “Santa María de Tuy”, aun cuando parece que habría que situarla entonces en Rebordanes (en la actualidad, iglesia de san Bartolomé), que es donde residía el Obispo. Porque es al sucesor de Aderico, D. Alfonso II, a quien algunos atribuyen la iniciación de las obras de la Catedral actual (1120-1125) reinando Alfonso VII “El Emperador”, hijo de Dña. Urraca. Otros, sin embargo, asignan el honor de haber comenzado la construcción catedralicia al Obispo D. Pelayo hacia el 1131 (él crearía, según parece, un monasterio en Rebordanes bajo la regla de san Agustín, en el que vivían “canónigos de la misma iglesia”). Está claro históricamente que será el rey Fernando II (1170) quien mande trasladar la ciudad “a un lugar más alto y más seguro” –el emplazamiento actual– dejando la ciudad antigua y otorgando al Obispo nuevas donaciones “para que el Obispo D. Beltrán y el Cabildo puedan levantar –así lo dice el documento real– un alcázar y torre junto al palacio episcopal y continuar así la fábrica de la Catedral”.

Diócesis de Tui-Vigo

desde 1959

Hay una fecha histórica reciente de la que acabamos de cumplir las Bodas de Oro, el 25 de junio de 1959, por la Bula “Quemadmodum impiger”, el Papa Juan XXIII concede a la Diócesis la doble titularidad de Tui-Vigo y el rango de Concatedral al templo vigués de Santa María. El Obispo Fray José López Ortiz trasladó desde entonces la Residencia Episcopal, la Curia diocesana y el Seminario Mayor a la ciudad de Vigo, lo que originó también un solo Cabildo con doble sede. “Tui dará a Vigo su experiencia milenaria –decía Fray José– y Vigo aportará a la actividad diocesana su ritmo pujante de conquista activa y emprendedora”.

A partir de la doble denominación de la Diócesis de Tui-Vigo ocuparon la sede diocesana quienes son ahora ya Obispos eméritos: D. José Delicado Baeza (1969-1975); D. José Cerviño Cerviño (1975-1996) y D. José Diéguez Reboredo (1996-2010).

El territorio de la Diócesis –que en diversos momentos comprendió tierras hoy de Portugal y del Ribeiro orensano–, abarca en la actualidad 1721 kilómetros cuadrados del sur de la provincia de Pontevedra, y es la más pequeña de las diócesis españolas del territorio peninsular en extensión, aunque no en población. Dividida en 276 parroquias, el último censo le atribuye una población de 517.658 habitantes. Para la atención pastoral de los fieles dispone la Diócesis de algo más de doscientos sacerdotes entre los seculares y los religiosos.

Documento de Episcopología