7 de marzo de 2026,
Santas Perpetua y Felicidad

El obispo emérito de Tui-Vigo, oferente del Cristo de los Afligidos de Bouzas

El obispo emérito de Tui-Vigo, oferente del Cristo de los Afligidos de Bouzas
FOTO.- El obispo emérito realizó la ofrenda al Cristo de los Afligidos

Como es habitual, el tercer domingo del mes de julio, a las 12:00 horas, la parroquia de San Miguel de Bouzas celebró la eucaristía solemne en honor al Buen Jesús de los Afligidos. En esta ocasión, el encargado de realizar la ofrenda en honor al Cristo fue el obispo emérito de Tui-Vigo, monseñor Luis Quinteiro. La eucaristía estuvo presidida por el obispo tudense, monseñor Antonio Valín.

Durante la ofrenda, que tiene lugar tras la lectura del Evangelio, monseñor Luis Quinteiro presentó, ante la imagen del Cristo de los Afligidos, «el trabajo de nuestras manos; la madera moldeada y el hierro transformado que enriquece nuestros productos; el hilo que, pacientemente, se anuda en la red; el sudor que fecunda las tareas del amanecer laborioso, porque en cada esfuerzo de este pueblo late tu providencia». Durante su intervención, el prelado recordó con especial cariño las familias de la industria pesquera que, durante siglos, han dado vida a la villa de Bouzas.

El obispo emérito finalizó su intervención solicitando la bendición del buen Jesús para «quienes gobiernan los puertos; para los ingenieros y trabajadores que innovan en nuestros astilleros; para los científicos y marineros que protegen nuestros canaleros; para los voluntarios que salvan la vida en el mar; y para que tu Iglesia anuncie el Evangelio y defienda con valentía los derechos inviolables de los hombres y mujeres del mal». Así, pidió la intercesión del Cristo para «que nuestros hogares sean escuelas de valores cristianos donde florezca una fractura del amor y el respeto que traiga la paz a este mundo tan ensangrentado por guerras fratricidas que ponen en peligro los pueblos más pobres».

Durante los días previos a la celebración de la fiesta en honor al Cristo de los afligidos, la parroquia celebró la novena. Por la tarde de ese mismo día, la imagen del Cristo de los Afligidos procesionó por las calles de la ciudad.