7/08/2020

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La Transfiguración del Señor

Especial Coronavirus

Especial Coronavirus

La Diócesis de Tui – Vigo, como no puede ser de otra manera, se ha tomado muy responsablemente fomentar la prevención del Covid-19, y en este especial se da a conocer las medidas y acciones que se van realizando.

Ante la situación de actual emergencia sanitaria creada por la expansión del virus Covid19, las autoridades eclesiásticas han decretado una serie de medidas destinadas a evitar la propagación de la enfermedad, que en la nota de los Obispos de Galicia del pasado 13 de marzo incluye la llamada a seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias y la dolorosa pero pertinente suspensión temporal de las celebraciones pastorales públicas.

Nuestro Obispo D. Luis Quinteiro ha querido dirigirse a nuestra Diócesis con la carta «Caminemos unidos», en un llamamiento a acompañar a los mayores y enfermos desde la preocupación por la gravedad de los momentos que vivimos, pero sin perder de vista la responsabilidad de párrocos y fieles por mantenernos unidos en la caridad. En este sentido, Cáritas Diocesana adopta también nuevas medidas que pueden consultarse en la web.

El día 9 de marzo, con las primeras noticias de casos de coronavirus en Madrid, la Residencia sacerdotal “Virgen de la Guía” pone en marcha las medidas que establece el protocolo de residencias de mayores (prohibidas las visitas del exterior, medidas de higiene y distancias oportunas, y control sanitario de los residentes…), para proteger así especialmente a los más vulnerables, nuestros mayores.

El día 16 de marzo, primer día hábil de confinamiento, se pone a disposición del Concello de Vigo y de las autoridades, las instalaciones del Seminario Mayor de Vigo y el Menor de Tui, para acoger a aquellas personas que lo necesiten. El Obispado pone a disposición de las mismas cuanto sea preciso con todos sus centros o infraestructuras.

Un equipo de sacerdotes jóvenes acompañan a las religiosas Hijas de la Caridad a la elaboración y reparto de las comidas en el comedor de la Esperanza (supliendo a los voluntarios mayores que vienen ejerciendo esta labor a lo largo del año); otros voluntarios de las Cáritas parroquiales pasan a hacer lo mismo en el comedor de las Misioneras del Silencio. Éstos son los dos únicos comedores sociales de todo el municipio y reparten desde ese día unas 350 comidas diarias. Algo más de 2.300 comidas semanales.

También ese día los capellanes de los Hospitales acuerdan quedarse uno en cada hospital, permanentemente, para así acompañar en todo momento a las personas que allí se encuentren y necesiten de ellos, viviendo el mismo servicio de entrega que el personal sanitario, porque en definitiva el capellán también es personal sanitario.

Al día siguiente, 17 de marzo, los comedores sociales dependientes de la Iglesia, junto a Cáritas diocesana, establecen 3 puntos de recogida de material y alimentos para esas comidas. Serán la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Vigo, la de S. Antonio de la Florida y el Colegio de S. José de Cluny; a los que en día posteriores se sumarían los puntos de venta de Frutas Nieves.

También otros voluntarios han colaborado elaborando mascarillas para los trabajadores y voluntarios que lo necesitasen tanto de la Cruz Roja como de otras instituciones.

Caritas diocesana sigue manteniendo la atención de usuarios en su sede, distribuido el personal en dos turnos y con gran aumento de la atención vía telefónica, sin haberse planteado en ningún momento la opción de cualquier ERTE. La atención del programa de salud (atención de drogadictos, enfermos de sida y otros) sigue cuidándose también con las cautelas propias.

Las Caritas parroquiales continúan entregando ayudas (alimentos, pagos de recibos básicos [agua, luz…], pago de alquiler…) a muchas otras familias en el ámbito de las propias parroquias. De manera especial también se acompaña esta situación de crisis sanitaria en la capellanía de la cárcel de A Lama.

En el ámbito económico, la Vicaría Episcopal de Economía de la diócesis decide no cobrar las mensualidades a aquellos negocios que están en régimen de alquiler en alguno de sus inmuebles y tengan que permanezcan cerrados, por causa de fuerza mayor del covid-19, o bien puedan justificar la reducción en sus ingresos que marca el Decreto del Gobierno. Hay que resaltar asimismo que en todo momento se han conservado en la diócesis todos los puestos de trabajo, sin acudir a ningún ERTE.

Merece ser destacada la labor fundamental que están desarrollando las parroquias de la diócesis en el acompañamiento a través de la que se ha dado en llamar “pastoral telefónica”, comunicándose con los enfermos, personas mayores y familias de la parroquia, para interesarse por cómo están, si necesitan algo (compra, medicinas…) con el fin de acercárselo, observando en todo tiempo las medidas sanitarias establecidas. Sería imposible enumerar aquí el gran número de gente anónima creyente que, dejándose llevar por su compromiso de fe, se brinda a facilitar todo tipo de ayudas a los más vulnerables.

En función de no alargar en demasía esta relación –aún así incompleta-, no debe faltar la referencia a la tarea que se realiza desde el primer momento: la Oración. Todos los sacerdotes, -aunque tenga que ser en privado y con mucho dolor por ello-, celebran diariamente la eucaristía por todos, especialmente por los enfermos y los que han muerto, pero también por los que están angustiados viviendo esta situación. Agréguese a ello, la silenciosa y aparentemente invisible oración de las comunidades de religiosos y religiosas que, desde los monasterios y conventos, junto a la de tantos cristianos que lo hacen desde sus casas, elevan al cielo súplicas pidiendo consuelo y fortaleza para aliviar tan variadas situaciones personales: ¡todo un tesoro de solidaridad y caridad cristiana que se brinda a los hermanos cada día y desde cada rincón!

Acción de la Iglesia Diocesana