12 de abril de 2026,
San Julio I

Javier Mallo: «Todo era gratitud, alegría, unidad. Nunca había vivido algo así»

Javier Mallo: «Todo era gratitud, alegría, unidad. Nunca había vivido algo así»
FOTO.- Javier Mallo, participante en el Jubileo de la Juventud

Todo empezó cuando mi amigo Nacho me habló del Jubileo. Me insistió en que era una experiencia única, algo que no me podía perder. Al principio, no lo veía tan claro. Había sido un año bastante alocado para mí, y no estaba en mi mejor momento con el Señor. Pero algo en mí dijo: «¿Y si este es el momento de reconectar?». Así que me lancé.

Recuerdo ese primer día, subiéndome al bus, con un poco de nervios. Solo conocía a cuatro personas —grandes amigos, sí— pero el resto eran completos desconocidos. Y, sin embargo, desde el minuto uno, me hicieron sentir como uno más de toda la vida. Fue una acogida de 10. Gente increíble, corazones abiertos, y una fraternidad que me marcó desde el principio.

También quiero destacar a dos personas que hicieron todo mucho más fácil: don Samuel y don Suso. Desde el primer momento estuvieron ahí, con una cercanía y una disponibilidad que no me esperaba. Gracias a ellos, me atreví a confesarme por primera vez. Algo que parecía tan difícil, se convirtió en un paso liberador.

Uno de los momentos más fuertes fue en Tor Vergata. Estábamos miles de jóvenes, con calor, cansancio, condiciones difíciles… y, aun así, teníamos siempre una sonrisa en la cara. Nadie se quejaba. Todo era gratitud, alegría, unidad. Nunca había vivido algo así. Me sentí en paz, de verdad. Una paz grande, profunda, que no había sentido en mucho tiempo.

Durante estos días, hice también mi primera oración. Y no fue algo superficial. Fue como si me encontrara conmigo mismo. Me sentí nuevo, renovado, con una alegría sincera que ya no depende de lo que piensen los demás o de si alguien entiende o no mi fe. Hoy, simplemente, sé que creo en Dios, y eso me basta.

Estoy infinitamente agradecido por todo lo que viví, por la gente, por los momentos, por la fe redescubierta. Este Jubileo no solo fue un viaje: fue un antes y un después en mi vida.

Javier Mallo, colegio Carmelitas Vedrunas