5 de marzo de 2026,
San Lucio

Jueves Santo: la revolución del amor

Jueves Santo: la revolución del amor
FOTO.- El obispo, durante el lavatorio de los pies | © Diocese de Tui-Vigo

Con la celebración de la misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo, la Iglesia comienza la celebración del Triduo Pascual, para revivir los últimos momentos de la vida de Jesús: su pasión, muerte y resurrección. Ayer, la catedral tudense de Santa María de Tui acogió esta celebración presidida por el obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín, en la que se rememoró la institución de la Eucaristía y la entrega de Cristo que, amando «hasta el extremo», se hace servidor de los demás.

Desde el inicio de la Cuaresma, el obispo de Tui-Vigo ha invitado a los fieles de la diócesis a vivir estos días desde la contemplación, entrando de lleno en los sentimientos y las palabras de Jesús. Así, destacó que toda la vida de Cristo «fue una progresiva manifestación del amor de Dios que se hizo realidad concreta en cada persona y en cada encuentro. En este día, llega a su plenitud. Jesús, con sus palabras y gestos, nos dice que Dios es amor, que él nos amó primero —y esta es la razón de toda nuestra existencia: ese amor y ese mandato de amar—. En su hijo, muerto y resucitado, nos da la prueba más palpable de su amor a la humanidad. Es un amor real, actual, hasta el extremo, porque ni tiene límites ni pone condiciones».

El mandamiento del amor se cumple en el lavatorio de pies, un gesto elocuente con el que Jesús nos explica que «quien ama de verdad sabe que nadie es más que otro, que todos somos dignos y acogidos», afirmó el obispo. «El lavatorio no invita a ver la realidad desde abajo, desde los pequeños detalles y gestos de la vida —que son tan importantes—. Jesús nos amó hasta el extremo desde abajo, a nuestra altura, para que nosotros aprendiéramos a mirar desde ahí», recordó el prelado.

La última cena de Jesús con sus discípulos es un anticipo de lo va a suceder en la Pasión. En este sentido, monseñor Antonio Valín subrayó que, «con el pan y el vino —cuerpo y sangre—, Cristo se da totalmente: se parte, se reparte y se comparte. En el pan y el vino se hace pedazos que nos hacen entrar en comunión. Comulgar no es un acto de piedad; es una necesidad para dejarnos amar por el Dios hecho hombre, para entrar en comunión con él y con los hermanos».

Tal y como expresó el obispo, «la eucaristía y el lavatorio, dos caras de la misma realidad, nos hablan de acoger a cada uno con nuestra propia historia personal. Con nuestras miserias y pecados, pero todos invitados a sentarnos a la mesa y a ser lavados por Jesús. También nos habla de hacer lo mismo. Somos llamados, personal y eclesialmente, a una trasgresión profética; a subvertir los valores que no ayudan a crear comunidad; a romper esquemas jerárquicos de poder; a denunciar cualquier tipo de abuso en nuestras relaciones; y a anunciar que Dios está siempre abajo, acogiéndonos, descalzos y vulnerables, amándonos hasta el extremo. Esa es la auténtica revolución de la historia. Esa es la civilización del amor».

El Jueves Santo es también conocido como el Día del Amor Fraterno y, por ello, la colecta de esa jornada es destinada a Cáritas, a quien el obispo también dedicó unas palabras: «hoy es de justicia pensar en los voluntarios que gratuita, generosa y silenciosamente lavan los pies a los hermanos vulnerables».

Durante la celebración, monseñor Antonio Valín pudo imitar a Cristo en el lavatorio de pies con un grupo de ocho fieles que subieron al presbiterio. En este acto de humildad, recordamos las palabras de Cristo: «no he venido para ser servido, sino para servir».

Como es costumbre, al terminar la Eucaristía, el obispo llevó en sus manos la reserva de la Eucaristía, hasta el Monumento instalado en la capilla del Santísimo. En profundo silencio, los fieles se acercaron al Monumento para culminar la celebración de la eucaristía con un tiempo de oración ante el sagrario.

Finalizada la eucaristía, el obispo de Tui-Vigo participó en la procesión del Señor en el Huerto de los Olivos que salió de la capilla de la Misericordia y recorrió las calles del conjunto histórico de Tui.A las 23:00 horas, también asistió a la Hora Santa que se celebró en el templo catedralicio.

Hoy, viernes 18 de abril, a las 18:00 horas, el obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín, presidirá el oficio de la Pasión del Señor en la concatedral-basílica de Santa María en Vigo. Previamente, visitará los lugares de la exposición orante de los pasos de Semana Santa: el templo parroquial de Santiago de Vigo y el Centro Integral de Inclusión y Emergencia Social de Vigo (CIIES) —en calle Marqués de Valterra—. Por su parte, el obispo emérito, monseñor Luis Quinteiro, que ayer celebró el Jueves Santo en Vigo, presidirá, hoy a las 19:30 horas, el oficio de la Pasión en la catedral tudense.