25 de abril de 2024

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San Marcos
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La cruz, el signo de amor más grande

La cruz, el signo de amor más grande
FOTO.- Momento de adoración de la cruz, durante el oficio de la Pasión del Señor

La celebración del oficio de la Pasión del Señor dio comienzo ante el altar desnudo de la concatedral-basílica ante el que se arrodillaba el obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro Fiuza. El Viernes Santo, la liturgia de la Iglesia nos invitaba a recorrer los últimos momentos de la muerte de Jesús para terminar adorando el madero de la cruz; una cruz que, tal y como recordó el prelado tudense, «es salvación, amor, entrega y donación. Es el máximo sacrificio, el signo de amor más grande y, por eso, los cristianos lo adoramos».

Con el eco del Evangelio de Juan proclamado durante la celebración, Mons. Luis Quinteiro expresó que «Jesús muere en la cruz para salvar al hombre» y que el relato de su Pasión «pone ante nosotros el dolor del justo». El prelado tudense también declaró que, en la actualidad, «la verdad, la vida, sigue siendo manipulada, traicionada, por hombres y mujeres que, como Pilato, se lavan las manos».

Tras la liturgia de la Palabra, llegó el momento de la adoración de la cruz que, desde el baptisterio, recorrió toda la nave central hasta llegar al altar. El obispo fue el primero en adorarla, seguido de los fieles que, poco a poco, se acercaron para venerar ese madero en el que rememoramos la muerte de Cristo.

El oficio de la Pasión del Señor finaliza con la Comunión de los fieles, con las formas consagradas que habían sido reservadas en el Monumento, tras la celebración del Jueves Santo. Desde entonces y hasta la celebración de la vigilia pascual, la Iglesia guarda silencio y recogimiento, a la espera de la luz de la Resurrección.

Celebración del oficio de la Pasión del Señor 2024 | © diocese de Tui-Vigo
El obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro, presidió el oficio de la Pasión del Señor de la concatedral-basílica de Santa María en Vigo
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La concatedral-basílica acogió el solemne sermón

Tal y como estaba previsto, ante la imposibilidad de procesionar por las calles debido a las condiciones de inestabilidad meteorológica, la concatedral-basílica acogió el solemne sermón predicado por el vicario general de la diócesis de Tui-Vigo, Juan Luis Martínez.  «Nos convocaron paradójicamente en la casa del Cristo de la Victoria. El Cristo muerto, clavado en la cruz es el Cristo del Silencio», expresaba el vicario general al inicio del sermón para invitar a los fieles a «escuchar su silencio, tan elocuente como sus palabras, porque Dios no es un Dios mudo, siempre tiene una palabra que decir. Sólo él tiene la última y definitiva palabra»

Con este sermón, la diócesis de Tui-Vigo ha querido ofrecer un espacio de oración y contemplación para ayudar a los fieles a profundizar en el gran misterio de la fe que la Iglesia conmemora durante estos días de Semana Santa.  

Solemne sermón del Viernes Santo 2024 | © Diocese de Tui-Vigo
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