9 de agosto de 2026,
Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Los mayores, memoria viva y tesoro de la Iglesia

Los mayores, memoria viva y tesoro de la Iglesia
FOTO.- Una persona mayor y una adolescente entregan las ofrendas | © Leandro Rivero

Cada año, el cuarto domingo de julio, coincidiendo con la festividad litúrgica de san Joaquín y santa Ana, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores. Bajo el lema «Yo no te olvidaré», el obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín, presidió la eucaristía en el templo parroquial de San Juan de Panxón, una celebración organiza por la Pastoral Familiar para poner de relieve la importancia de las personas mayores en la comunidad cristiana y en la sociedad.

La celebración reunió a numerosas familias y fieles. Las personas mayores fueron las auténticas protagonistas de la jornada y participaron de manera activa en la eucaristía, encargándose de presentar las ofrendas como signo de la misión que siguen desempeñando en la vida de la Iglesia y de sus comunidades.

Partiendo del Evangelio dominical, el prelado tudense recordó que Jesucristo es el verdadero tesoro de la vida creyente. «La palabra de Jesús es nuestro tesoro, aquello que nos puede cambiar y da un sentido nuevo a la vida», afirmó, invitando a los fieles a preguntarse si realmente Cristo ocupa ese lugar central en sus vidas. A continuación, enlazó esta reflexión con el lema de la Jornada, recordando que «para Dios, cada hombre y cada mujer son su tesoro», una certeza que, según explicó, llena de esperanza y devuelve a cada persona la conciencia de su dignidad.

El obispo también hizo una llamada a reconocer el valor insustituible de los mayores en las familias, en la Iglesia y en la sociedad. Lamentó que el ritmo acelerado de la vida actual pueda relegarlos a un segundo plano y recordó que «para nosotros los mayores, igual que los niños, son tesoros en nuestra vida». Asimismo, insistió en que «ningún mayor, ningún abuelo es innecesario» y que «lo importante no es tampoco lo que uno hace, lo importante es lo que uno es». Finalmente, agradeció el legado de fe, entrega y sabiduría que siguen transmitiendo a las nuevas generaciones, subrayando que «todas las personas, también los mayores, son rostro visible de Dios».

La participación de numerosas familias en la celebración y el protagonismo que asumieron los mayores durante la liturgia reflejaron el espíritu de esta Jornada Mundial: reconocer a los abuelos y a las personas mayores como una presencia imprescindible en la transmisión de la fe y en la vida de las comunidades cristianas.

Instituida por el papa Francisco en 2021, la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores se celebra cada año el cuarto domingo de julio, en torno a la memoria litúrgica de san Joaquín y santa Ana. Con esta iniciativa, la Iglesia invita a reconocer la aportación de las personas mayores, agradecer su testimonio de fe y fortalecer los vínculos entre generaciones.