13 de abril de 2026,
San Hermenegildo

Mensaje con motivo del Día del Seminario 2026

Mensaje con motivo del Día del Seminario 2026

Deja tus  redes Dios cuenta contigo!

Bienquerido/a amigo/a:

Hace unos días leía esta frase: “El ser humano solo encuentra el sentido de su vida cuando cae en la cuenta de una doble experiencia: la de existir porque Otro le dio la vida y la de existir para otra cosa que no se agota en él mismo” (Ser puerta abierta , AAVV, Sal Terrae, p.199 ss.). Cada persona somos fruto de varias experiencias fundantes: la de ser  amados por un Dios que es Amor; la de ser  acogidos en la propia  debilidad y pecado; y la de ser   invitados-llamados a seguir a Jesús.

Todo esto nos lleva a decir  que -desde una perspectiva de fe-  somos hombres y mujeres vocacionados/as; nuestra  existencia es respuesta a  una llamada, que el mismo Dios nos hace en nuestro  interior. Todos somos llamados, todos! a seguir a Jesús y hacer  de su  propuesta nuestra  manera de vida, y en esa propuesta lo fundamental siempre es vivir desde la clave de la entrega: a Cristo, bien unidos a Él , y a los  demás; de ahí  que la pregunta a hacernos  no sea cómo organizarme yo mi  existencia, qué voy a hacer yo de mi  vida, sino cómo vivir esa vida en clave de entrega: para quién son yo?

Celebramos en la Iglesia  española el Día del Seminario; este año con el lema “Deja tus  redes y sígueme”. La campaña nos recuerda esa dimensión fundamental de toda vida que se encuentra con Cristo, el seguimiento. Jesús nos invita a conocerlo , a escucharlo , a seguirlo  viviendo de una manera alternativa desde los valores del Evangelio. Él nos dice a todos/as: Sígueme!, y a partir de ahí comienza una historia personal, única, que nos lleva al compromiso con la realidad  y con los demás, y que transforma para siempre nuestra  vida.

Ser cristiano es seguir a Cristo en el día a día, y en todas las situaciones y dimensiones  de la persona. Pero… ¿seguir a Jesús no es algo difícil? ¿No supone tener que hacer muchas renuncias? Es cierto que la propuesta  que nos hace Jesús en el evangelio es  dejar nuestras  “redes”: lo que nos da seguridad, nuestros  planes e ideas, ciertas actitudes, apegos… ¿pero es solo eso? ¿Ir tras Él solo es renuncia? No, Jesús nos invita a seguirlo , a entrar en una amistad con él, cara a cara, y desde esa relación que nos cambia la vida, armar nuestra  realidad. No es solo renunciar, es acoger; no es solo perder, es ganar. Y eso  es una  invitación universal, sin excepciones de ningún tipo, a toda persona porque la iniciativa siempre parte de Él, de Jesús.

Es cierto que al celebrar el Día del Seminario pensamos en un tipo de respuesta  concreta: la del seguimiento en el ministerio presbiteral, la vocación del sacerdocio ministerial. Un cura, en su  respuesta a Cristo, no puede ser alguien que solo renuncia o piensa  solo en lo que dejó o en lo que pudo ser… Quien se siente llamado a ser cura valora, disfruta y agradece lo que encuentra: Cristo, centro y horizonte de su  vida. Una vida para los demás en clave de entrega, con un corazón centrado solo en Cristo, el evangelio y en los/las hermanos/a las, sostenido por la fe en Dios y por la comunidad . Seguir a Cristo como sacerdote es posible -también hoy-, es una buena aventura, alegre y transformadora,  que da sentido a la vida y plenitud .

En la celebración  de esta jornada, agradecemos la respuesta  generosa, callada y constante de tantos sacerdotes que quieren ser y vivir como Cristo, en medio de muchas  dificultades y errores, pero con mucha pasión y entrega; la de los chicos que con mucha ilusión y alegría se forman en nuestro  Seminario Interdiocesano y quieren  hacer del ministerio su  manera de vida; la de sus  formadores que con esfuerzo y dedicación  generosa ayudan la discernir y a ahondar a estos  chicos sobre el significado de ser cura hoy; la de lo  que buscan con sinceridad cómo responderle al Señor…

Al mismo tiempo  , como comunidad cristiana diocesana, queremos invitar a todos/las a sentir el Seminario como algo cercano y propio,  como una responsabilidad de toda la Iglesia ; también a orar por las diversas vocaciones, por los sacerdotes y seminaristas, por nuestras  familias y parroquias… queremos que nuestras  comunidades sean cada vez más vivas y puedan  ayudar a que todos/las en los planteemos ¿para quién son yo? y de ahí  puedan surgir muchas respuestas ilusionantes a la llamada que hace el Señor. Porque  Dios siempre cuenta con nosotros y cuando alguien se atreve a seguirlo, entregando su  vida por los demás amando y sirviendo , toda la Iglesia  crece en esperanza y rejuvenece .

Feliz jornada, feliz Día del Seminario. Recibe un saludo cordial.

Tu  amigo y hermano.

+ Mons. Antonio Valín Valdés

Obispo de Tui-Vigo