3/02/2023

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San Blas
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Misa de aniversario por el eterno descanso de Antonio Rodríguez

Misa de aniversario por el eterno descanso de Antonio Rodríguez
Foto: Antonio Rodríguez en el Seminario Mayor san José de Vigo | © Xulio Vilarino.

El martes, 10 de enero, a las 11 horas, la parroquia de San José Obrero y Santa Rita celebra una misa de aniversario por el eterno descanso del sacerdote Antonio Rodríguez Suárez, que fue párroco de esta parroquia viguesa de San José Obrero y Santa Rita, de con motivo del primer aniversario de su fallecimiento.

Don Antonio había nacido  el día 17 de febrero de 1934 en San Xulián de Cumbraos de A Coruña del Arzobispado de Santiago de Compostela y fue ordenado sacerdote en Comillas (Cantabria), el día 14 de abril de 1963. En la Universidad Pontificia de Comillas en la que estudió, obtuvo las licenciaturas en Teología y en Filosofía Eclesiástica licenciándose más tarde civilmente en Filosofía y Letras (Rama Filosofía Pura).

De regreso a la diócesis de Tui-Vigo a la que pertenecía fue nombrado en 1963, coadjutor de San Miguel de Bouzas y en octubre del año siguiente se le destina al Seminario Menor san Paio de Tui en donde ejercerá como formador, profesor y rector hasta que en 1970 se le traslada como rector y profesor del Seminario Mayor San José de Vigo. Entre los numerosos encargos que recibió fue también Delegado Episcopal de Apostolado Seglar; Censor de Libros y Publicaciones; consiliario de la Junta Diocesana de Acción Católica y director de la Casa de la Iglesia y Residencia Sacerdotal. Desde 1975 y durante muchos años fue para muchas generaciones el competente director de la Escuela de Magisterio de la Iglesia «María Sedes Sapientiae», así como el delegado episcopal de Enseñanza y Catequesis. Fue director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas «San Agustín» y desde 1997 canónigo penitenciario de la S. I. Catedral. En 1997 se le nombró párroco de San Salvador de Teis y desde noviembre de 2005 era párroco de San José Obrero y Santa Rita de Vigo.

Desde la brutal paliza sufrida por don Antonio en octubre del 2016, que le tuvo durante algún tiempo en coma inducido y posteriormente imposibilitado de toda actividad normal atado a una silla de ruedas, muchos de sus compañeros sacerdotes y amigos decían después de visitarle: «es un cura bueno, mártir en vida».

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