5/12/2022

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San Sabas
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San Sabas
Nota de la delegación episcopal de Acción Caritativa y Social con motivo de la campaña «Nadie sin hogar»

Nota de la delegación episcopal de Acción Caritativa y Social con motivo de la campaña «Nadie sin hogar»

Con motivo de la campaña «Nadie sin hogar» queremos compartir algunos datos de la situación de las personas que viven esta dolorosa realidad y las pocas oportunidades que encuentran para salir. Al lado también hay instituciones, centrándonos en las pertenecientes al ámbito de la Iglesia Diocesana, que prestan lo mejor de sí para acompañar y aliviar su situación.

En la ciudad de Vigo se calcula que unas 150 personas viven sin hogar. Una situación que pasa silenciosamente desapercibida a los ojos de la mayor parte de la ciudadanía.

Más de 30.000 vigueses, el 10,6% de la ciudad, sobreviven con menos de 7.500 euros al año –apenas llegan, o ni eso, a la mitad del salario mínimo actual, situado en 14.000 euros anuales–. Así lo refleja el Atlas de Distribución de la Renta por Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), que pone negro sobre blanco la realidad social de todos los municipios y obliga a muchos ciudadanos a pedir dinero en la calle.

Según estos datos, son 31.700 los residentes en Vigo que viven actualmente con rentas inferiores a la mitad de un salario mínimo, sea por trabajos precarios, ayudas sociales insuficientes o pensiones muy bajas. De ellos, casi la mitad (15.200, el 5,1% de la población) ni siquiera llegan al umbral de los 5.000 euros anuales. Muchos viven directamente de la caridad de otras personas para sobrevivir.

En los peores casos esto lleva a alguna gente incluso a tener dificultades para permitirse una vivienda. Según la Encuesta a las personas sin hogar del INE publicada esta semana, un total de 28.552 personas sin hogar viven en España, lo que representa un aumento del 24,5% en los últimos 10 años. Por edad, el 51,1% de las personas sin hogar tiene menos de 45 años, el 43,3% entre 45 y 64 años y los mayores de 64 años representan el 5,5%. La edad media se sitúa en 42,9 años. El 50,1% tiene nacionalidad española y el 49,9% extranjera.

En cuanto al tiempo que llevan sin hogar, el 32,5% de las personas lleva menos de un año sin disponer de un alojamiento, el 27,0% entre uno y tres años y el 40,5% lleva más de tres años sin alojamiento propio. El 36,6% de las mujeres lleva sin hogar menos de un año, frente al 31,2% de los hombres.

Además, por cada 100.000 habitantes hay 86,6 personas sin hogar. Por comunidades autónomas, las mayores tasas se sitúan en la Ciudad Autónoma de Ceuta (391,4), País Vasco (315,9), Comunidad Foral de Navarra (214,7) y Cantabria (182,6). En Galicia es de 165,7, mientras que Valencia (14,8) y Cataluña (42,6) registran las tasas más bajas.

UNA ACTIVIDAD SENSIBLE A LOS ÚLTIMOS

Muchas personas se acercan a pedir alimento y refugio en los ámbitos de acción caritativa de la Iglesia. Nuestra comunidad cuenta con algunas instituciones que están al servicio de los que viven “sin cobertura” de los medios esenciales para sobrevivir. A modo de sencillo relato ponemos a vuestra disposición algunos datos:

  • Albergue en la Casa Nosa señora da Saúde, situado en las instalaciones de la Fundación Santa cruz, antiguos Misioneros de los Enfermos Pobres en el barrio de Teis. Un albergue que dispone de distintos servicios y la atención de una trabajadora social para atender las demandas de las personas que acuden a pedir sus servicios y con los que se abre la posibilidad de una nueva oportunidad.
  • Comedor Nuestra señora de Lourdes regentado por las Misioneras del Silencio. Esta obra situada en la céntrica calle Urzáiz es un claro testimonio de entrega y abnegación por los más necesitados. Recuperada la atención en el comedor siguen haciendo dos turnos de comidas en el que participan unas 70 personas que acceden a recibir no solo el alimento caliente para pasar la jornada, sino el calor del corazón y la atención digna de ser los “señores” de la casa a los que se les sirve con el máximo amor. También dispone de trabajador social.
  • El albergue del Voluntariado de la Caridad en Tui. Un hermoso hogar en el que descansan, ahora debido a las dificultades de atención, un día a la semana las personas que pasan por la ciudad fronteriza. Se les atiende con la disponibilidad propia del carisma de San Vicente de Paul, ofreciéndoles ducha y atención.
  • Parroquia de la Divina Pastora, regida por los PP capuchinos, situada en la calle Vázquez Varela, dedican un espacio de comedor los lunes, martes y miércoles para la merienda cena de personas que acuden a este servicio. Pasan en torno a 70 personas que tienen la oportunidad de pasar un rato de encuentro y diálogo fraterno con el estilo franciscano. Les ofrecen bocadillos, zumo, café con leche y pasar los rigores de las inclemencias del mal tiempo por lo menos durante un rato.
  • Parroquia del Perpetuo Socorro, dirigida por los PP. Redentoristas. Desde hace unos pocos años han visto la necesidad de ofrecer una cena dominical a las personas que más lo necesitan. Algunos días llegan a entregar 80 bocatas, junto con otros alimentos que satisfagan la manutención del final del día.
  • Equipos de Cáritas parroquiales. Existen espacios en algunas parroquias de la ciudad que ofrecen lo que se conoce con el nombre de “calor y café”. Una oferta abierta a las personas participantes en los servicios que se ofrecen en las distintas cáritas y que dan la oportunidad de humanizar aún más la relación con las personas.
  • Hay grupos de jóvenes, encabezados por docentes y animadores, que visitan algunas noches o mañanas, ofreciendo algo caliente a las personas que duermen en la calle. Así como algunas iniciativas valientes que destinan una noche de la semana a ver las necesidades más urgentes que tienen las personas que están pasando la noche a la intemperie.

Todo esto, descrito de forma telegráfica, es una pequeña muestra de la riqueza de historias, encuentros, vivencias y silencios que circulan en los lugares dedicados a las personas en situación de pobreza. Es posible gracias a la iniciativa y dedicación de personas que ofrecen voluntariamente su tiempo y esfuerzo para lograrlo. También es posible gracias a la entrega generosa de donantes y empresas, así como instituciones que facilitan que las despensas no estén vacías.

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