14 de mayo de 2026,
San Matías

Ofrenda del alcalde de Tui a San Telmo

Ofrenda del alcalde de Tui a San Telmo
Ofrenda del alcalde de Tui, D. Enrique Cabaleiro, a San Telmo | © Noelia Reyes

Bienquerido Señor San Telmo

En esta jornada festiva en que recordamos anualmente tu memoria perdurable entre los tudenses y las gentes de la diócesis y del mar, me acerco en nombre de todos los vecinos y vecinas de Tui, de todos tus numerosos devotos desparramados por tantos lugares de la geografía peninsular y de las costas atlánticas, para, ante todo, agradecer con esta solemne liturgia tu patrocinio y protección sobre todos nosotros.

Una festividad, el lunes dedicado a tu memoria, en la infraoctava de la Pascua, en que el aroma que desparrama la llegada de la primavera por estas tierras hechiceras que besa el río Miño -que une, nunca separa, las tierras y las gentes miñotas-  nos convoca a todos en una alborada festiva, que encabeza el sonido cantarín de las doce campanas de esta catedral, que nos anima a todos a sumarnos a esta celebración anual que nos une con nuestra historia, con nuestra tradición, con nuestra tierra, con nuestra gente… creando y fortaleciendo nuestra identidad, pues la cita anual en torno a tus fiestas es un privilegiado momento de comunión colectiva.

En este año conmemoramos además, con singular alegría y singular orgullo, los ochocientos años de la consagración de esta catedral de santa María realizada por el obispo Esteban Egea el 30 de noviembre de 1225. Culminó en esta fecha un largo proceso constructivo iniciado un siglo antes con los aires austeros y solemnes de lo románico que fueron cambiando, con el paso de los años, a un estilo gótico donde la luz, la expresividad y la ornamentación adquieren creciente protagonismo. Esta catedral se convierte así, en su hermosa y expresiva portada, en la primera expresión, en toda la Península Ibérica, de la escultura gótica, labrada, según los especialistas, por los cinceles y punteros de canteros llegados desde las lejanas tierras del norte de Francia que nos legaron esta alhaja pétrea que sigue conmoviéndonos a todos.

Una catedral que en estos ocho siglos fue creciendo en espacio arquitectónico, en riqueza artística, convirtiéndose en una armónica sinfonía de estilos, destacando el esplendor de lo barroco, que convierten a este templo en una equilibrada expresión de belleza que a todos nos emociona, nos trasciende. Este templo comunica, desde el lenguaje del arte, la identidad tudense basada en la osadía y en la determinación de las gentes de Tui que irguieron, en un esfuerzo comunitario, esta catedral fortaleza, este alcázar almenado de frontera, que eleva sus torres como una oración colectiva de gratitud y afirmación colectiva de generaciones y generaciones de tudenses.

Pero junto a este ingente patrimonio material esta catedral atesora otras alhajas, estas inmateriales, pero no menos valiosas. De todas las tradiciones que custodia este templo sin duda que el culto y devoción a ti, San Telmo, es la joya más hermosa, la más querida y la más ampliamente conocida.

En este templo conservamos tu “Cuerpo Santo”, como tesoro precioso de fe y devoción, enterrado tras tu muerte el 14 de abril de 1246, mañana hará setecientos ochenta años, por el obispo D. Lucas en la entrada de este templo, en el trascoro, convirtiéndose desde aquella en lugar de milagros y prodigios, de acogida de millares de peregrinos que llegaban a esta catedral desde remotos lugares en la búsqueda de ayuda y protección de nuestro “Cuerpo Santo” de Frei Pedro González.

Hoy nos acercamos para agradecer, como hacían tus predicadores en el ocaso de la Edad Media, los milagros y maravillas que, por méritos de este santo cuerpo, Nuestro Señor Dios faz eno mar y enna tierra.. A tu intercesión nos acogemos, herederos del legado transmitido en tus últimas palabras dirigidas a los tudenses de todo tiempo: “quiere Nuestro Señor que esta ciudad y su comarca sean protegidos por mis súplicas contra muchos peligros…”

Hoy, bienquerido San Telmo, porto en mis palabras las necesidades y los deseos  de todos los tudenses, mas allá de sus ideas y creencias, de su condición y opción de vida, en este tiempo incierto, tormentoso, de violencia y guerra que no respeta ni el derecho internacional, ni los derechos de las personas, que nos sume a todos en la incertidumbre del futuro como bien expresa Luis de Camoes en los versos de su universal obra “Los Lusiadas” al reconocer a San Telmo guía perenne: tiempo de tormenta y viento esquivo / De tempestad oscura y triste llanto / Vi, claramente visto el fuego vivo / Que la maritima gente tem por sancto.

A este tu fuego de esperanza nos acogemos. Cuida, San Telmo, a nuestros vecinos y vecinas, especialmente a nuestros niños y niñas, a nuestra infancia, que pueda crecer con cariño y cuidado, lejos de cualquier violencia o precariedad. Te presentamos a nuestra juventud, necesitada de empleos dignos que favorezcan su emancipación y acceso a la vivienda para construir sus vidas. Cuida especialmente de los más desfavorecidos, aquellos que siempre fueron especialmente queridos por ti apóstol mendigo, así como de nuestros mayores que nunca se sientan desamparados de cariño y atenciones en los momentos de debilidad física. Tú que fuiste migrante ampara a nuestros emigrantes y también especialmente a los que llegan a nuestra tierra en busca de un futuro mejor. Conforta a los enfermos y apenados… Protege a todas las víctimas de la injusticia, de la violencia, de la discriminación. En definitiva, ruega por nosotros para que como afirma el Papa León en su Exhortación Apostólica “Dilexi Te” podamos construir una sociedad con un amor que supera cualquier barrera, acerca a los alejados, reúne a los extraños, familiariza a los enemigos, atraviesa abismos humanamente insuperables, penetra en los rincones más ocultos de la sociedad. Inspíranos a todos, en nuestras responsabilidades públicas y personales, para edificar una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva.

Bien querido San Telmo, hoy junto a Corporación Municipal, acompañado de numerosos tudenses y autoridades y los invitados llegados de Galicia y del querido Portugal y de Viterbo en Italia, junto a nuestras localidades hermanas de Frómista, Valença y Versmold, renovamos nuestra devoción a tu figura, besamos con ternura tus reliquias, te acompañaremos en la emocionante procesión en la que recorres las calles de esta ciudad expresando nuestra apasionada gratitud por tu perenne protección.

En torno a ti, San Telmo, los tudenses encontramos un lugar de encuentro, de comunión; alrededor de tu memoria se conserva uno de los pilares de nuestra identidad colectiva que supo custodiar a lo largo de casi ocho siglos esta tradición, esta devoción recibida de nuestros ancestros. Al igual que esta catedral que hoy nos acoge y nos identifica.

Reafirmamos así una continuidad de historia, de tradición, de patrimonio, de colectividad, que mantiene a lo largo del tiempo la capacidad de custodiar esta ingente herencia colectiva de la que nos sentimos enormemente orgullosos, que nos honra como colectividad, que nos singulariza como tudenses como autores de esta portentosa creación que es nuestra querida ciudad de Tui y que afirma nuestra capacidad de futuro, para seguir conservando y enriqueciendo nuestro acervo colectivo.

Acoge, Señor  San Telmo, esta invocación y esta ofrenda que presentamos en nombre propio y de las gentes de nuestra diócesis y de todos los marineros y las gentes del mar que tienen como patrón y sigue siendo nuestro intercesor y protector para que te sigamos invocando cada día: Misericordia San Telmo, salve Cuerpo Santo.

Amén.

D. Enrique Cabaleiro González

Alcalde de Tui