25/10/2021

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San Frutos
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Sínodo 2021-2023: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión»

Sínodo 2021-2023: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión»

Sínodo 2021-2023: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión»

El pueblo de Dios es convocado en Sínodo. El Papa Francisco invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre la sinodalidad, un tema decisivo para su vida y su misión porque “precisamente, el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio” (Papa Francisco).

El objetivo de este tiempo es que la Iglesia pueda aprender, a partir de este camino sinodal, qué procesos le pueden ayudar a vivir la comunión, realizar la participación y abrirse a la misión.

El “caminar juntos”, en efecto, es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como Pueblo de Dios peregrino y misionero.

El proceso sinodal pleno solo existirá verdaderamente si se implican en él las Iglesias particulares. En ellas y a partir de ellas existe la única Iglesia católica, y contribuyen eficazmente al bien de todo el cuerpo místico, que es también el cuerpo de las Iglesias (cf. LG23). La implicación de las Iglesias particulares alcanza también a otros organismos intermedios como los sínodos de las Iglesias orientales católicas, los Consejos y Asambleas de las Iglesias sui iuris y las Conferencias Episcopales, con sus expresiones nacionales, regionales y continentales. 

“Sínodo” es una palabra antigua muy venerada por la Tradición de la Iglesia, que expresa el camino que recorren juntos todos los miembros del Pueblo de Dios. Se refiere al Señor Jesús que se presenta a sí mismo como “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), y al hecho de que los cristianos, sus seguidores, en su origen fueron llamados «los discípulos del camino» (cfr. He 9,2; 19,9.23; 22,4; 24,14.22).

La sinodalidad es el estilo peculiar que califica la vida y la misión de la Iglesia expresando su naturaleza. Es el caminar juntos y el reunirse en asamblea del Pueblo de Dios, que es convocado por el Jesús con la fuerza del Espíritu Santo para anunciar el Evangelio. Debe expresarse en el modo ordinario de vivir y obrar de la Iglesia.

En el momento actual el sínodo es un proceso de escucha al Pueblo de Dios, diálogo y discernimiento para aclarar la voluntad de Dios para su Pueblo. La Iglesia inicia ahora un proceso sinodal, que culminará en octubre de 2023, que convoca al Pueblo de Dios para discernir sobre la sinodalidad en la Iglesia.

Al convocar este Sínodo, el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a reflexionar sobre un tema decisivo para su vida y su misión: El camino de la sinodalidad. Este es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio.

En el fondo se trata de continuar la senda de la renovación de la Iglesia propuesta por el Concilio Vaticano II, este camino común es, a la vez, un don y una tarea. Al reflexionar juntos sobre el camino recorrido hasta ahora, los distintos miembros de la Iglesia podrán:

aprender de las experiencias y perspectivas de los demás, guiados por el Espíritu Santo.

discernir  los procesos para buscar la voluntad de Dios, iluminados por la Palabra de Dios y unidos en la oración

seguir los caminos a los que Dios nos llama, hacia una comunión más profunda, una participación más plena y una mayor apertura para cumplir nuestra misión en el mundo.

El tema del Sínodo es “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Las tres dimensiones del tema son la comunión, la participación y la misión. Estas tres dimensiones están profundamente interrelacionadas. Son los pilares vitales de una Iglesia sinodal. No hay un orden jerárquico entre ellas. Más bien, cada una enriquece y orienta a las otras dos. Existe una relación dinámica que debe articularse teniendo en cuenta los tres términos.

— Comunión: Dios reúne nuestros pueblos distintos pero con una misma fe, mediante la alianza establecida por Jesucristo. Es él quien nos reconcilia con el Padre y nos une entre nosotros en el Espíritu Santo. Todos unidos nos inspiramos en la escucha de la Palabra de Dios, a través de la Tradición de la Iglesia, y nos apoyamos en el sensus fidei que compartimos. Cada uno tenemos un rol que desempeñar en el discernimiento y la vivencia de la llamada de Dios a su pueblo.

— Participación: El sínodo implica una llamada a la participación de todos los que pertenecen al Pueblo de Dios -laicos, consagrados y ordenados- para que se comprometan en el ejercicio de la escucha profunda y respetuosa de los demás. Esta actitud crea un espacio para escuchar juntos al Espíritu Santo y guía nuestras aspiraciones en beneficio de la Iglesia. Todos los fieles están cualificados y llamados a servirse recíprocamente a través de los dones que cada uno ha recibido del Espíritu Santo. En una Iglesia sinodal, toda la comunidad, en la libre y rica diversidad de sus miembros, está llamada a rezar, escuchar, analizar, dialogar, discernir y aconsejar para tomar decisiones pastorales que correspondan lo más posible a la voluntad de Dios. Es imprescindible hacer esfuerzos sinceros para asegurar la inclusión de los que están en los márgenes o se sienten excluidos de la Iglesia.

— Misión: La Iglesia existe para evangelizar. Nunca podemos concentrarnos en nosotros mismos. Nuestra misión es testimoniar el amor de Dios en medio de toda la familia humana. Este Proceso Sinodal tiene una profunda dimensión misionera. Su objetivo es permitir a la Iglesia que pueda testimoniar mejor el Evangelio, especialmente con aquellos que viven en las periferias espirituales, sociales, económicas, políticas, geográficas y existenciales de nuestro mundo. De este modo, la sinodalidad es un camino a través del cual la Iglesia puede cumplir con más fruto su misión de evangelización en el mundo, como levadura al servicio de la llegada del Reino de Dios.

Este sínodo se articula en tres fases: una diocesana, una continental y una final, en la que participan obispos de la Iglesia universal.

 

La primera fase del Proceso Sinodal es una fase de escucha en las Iglesias locales. Después de una celebración de apertura en Roma, el sábado 9 de octubre de 2021, la fase diocesana del Sínodo comenzará el domingo 17 de octubre de 2021 en todas las diócesis españolas.

En cada diócesis hay una persona o equipo de contacto para dirigir la fase diocesana, que se prolonga hasta marzo de 2022. La persona o el equipo de referencia es también el enlace entre la diócesis y las parroquias, así como entre la diócesis y la conferencia episcopal.

Con la ayuda del responsable diocesano, en cada parroquia o en cada comunidad cristiana se forma uno o varios grupos de personas, representativos de la Iglesia en ese lugar. El objetivo es que en esos grupos participen las personas más comprometidas con el día a día de la comunidad, las personas que participan esporádicamente y también las personas que, siendo bautizadas, se sienten alejadas o marginadas de la vida de la Iglesia.

Esos grupos, dirigidos por un responsable, realizan sus reuniones, con una periodicidad establecida, y dialogan sobre el documento de trabajo, propuesto por la Secretaría General del Sínodo. Al acabar todas sus reuniones elaboran una síntesis de las aportaciones que quieren realizar y la envían al equipo de referencia en la diócesis.

El equipo de referencia reúne todas las aportaciones y elabora una síntesis de diez folios que presenta en una reunión final y celebración de la experiencia sinodal en las diócesis y que se celebrará al final de marzo de 2022. El resultado de su trabajo se envía, junto con todas las participaciones recibidas, al equipo coordinador de la Conferencia Episcopal.

Del mismo modo, la Conferencia Episcopal realiza, en una reunión extraordinaria prevista para el 30 de abril, una síntesis de las aportaciones recibidas que se podrá entregar, a su vez, al Sínodo de los Obispos. Este material será sintetizado y utilizado como base para la elaboración de un nuevo documento de trabajo que será estudiado en la Fase continental.

Esta fase está dirigida a los presbíteros, a los diáconos y a los fieles laicos de sus Iglesias, tanto individualmente como asociados. De modo particular se pide la aportación de los organismos de participación de las Iglesias particulares, especialmente el Consejo presbiteral y el Consejo pastoral.

También están invitados los consagrados y consagradas. Se anima a las comunidades religiosas, a los movimientos de laicos, a las asociaciones de fieles y a otros grupos eclesiales a participar en el Proceso Sinodal en el contexto de las Iglesias locales.

Será igualmente valiosa la contribución de las otras realidades eclesiales a las que se enviará el Documento Preparatorio, como también de aquellos que deseen enviar directamente su propia aportación.

Tendrá fundamental importancia que encuentre su espacio también la voz de los pobres y de los excluidos, no solamente de quien tiene algún rol o responsabilidad dentro de las Iglesias particulares.

El trabajo en las diócesis debe implicar una verdadera participación de todos los que se han sentido invitados a participar. Por eso, las características de este tiempo en las diócesis deben ser las siguientes:

  • Discernimiento a través de la escucha, para dar espacio a la guía del Espíritu Santo.
  • Accesibilidad, para garantizar que el mayor número posible de personas pueda participar, independientemente de su ubicación, idioma, educación, situación socioeconómica, capacidad/discapacidad y recursos materiales.
  • Conciencia culturalpara celebrar y abrazar la diversidad dentro de las comunidades locales.
  • Inclusión, hacer todo lo posible para que participen quienes se sienten excluidos o marginados.
  • Asociación basada en el modelo de una Iglesia corresponsable.
  • Respetopor los derechos, la dignidad y la opinión de cada participante.
  • Síntesis precisasque reflejen realmente la gama de perspectivas críticas o apreciativas de todas las respuestas, incluidas las opiniones expresadas sólo por una minoría de participantes.
  • Transparencia, garantizar que los procesos de invitación, participación, inclusión y agregación de aportaciones sean claros y estén bien comunicados.
  • Imparcialidad, asegurar que, para que puedan participar en el proceso de escucha se trate a cada persona por igual, de modo que cada voz pueda ser debidamente escuchada.

A continuación, se presentan algunas sugerencias para reflexionar, compartir y responder a las preguntas del Sínodo. Algunas de estas sugerencias son especialmente adecuadas para niños, jóvenes y personas que prefieren enfoques sencillos y fáciles de relacionar.

Enfoque narrativo: Contar o escribir la propia historia de fe y el viaje con la Iglesia. 

La historia de la propia vida. Se puede invitar a las personas a contar su historia, su visión de la fe, la forma en que han de la fe, la forma en que han buscado su lugar en la Iglesia. Durante la síntesis diocesana o nacional, hay que tener cuidado de no leer estas historias como simples testimonios, sino de escuchar qué caminos abren para las iglesias locales.

Un texto que impulsa los intercambios. Podemos invitar a un pequeño grupo de personas a escribir un texto conjunto; luego otros grupos de personas reaccionen a este texto y lo comenten desde su propia vida cotidiana. Esta manera de hacer las cosas puede aplicarse a escuchar las historias de vida de los demás, que pueden compartirse con grupos de otras personas. Todas estas palabras pueden también abrir los ojos de otros cristianos sobre la misión de la Iglesia y su capacidad de “llegar a todos”. 

Encontrar las palabras adecuadas. Se puede invitar a los participantes a decir lo que la Iglesia evoca en ellos, o a nombrar las palabras que designan lo que supone “caminar junto a Jesús” (una posible traducción de sinodalidad), y luego qué palabras se oponen a “caminar juntos”; pueden invitarles a explicar por qué han evocado tal o cual palabra. A continuación, los participantes pueden elegir qué palabras son las más significativas y las más aptas para transmitir el mensaje del grupo. 

Utilizar las imágenes y la creación artística 

Comunicar a través de imágenes. Se presentan varias imágenes y se invita a los participantes a encontrar las que mejor capten lo que significa para ellos caminar juntos en la Iglesia. Los participantes pueden compartir por qué eligieron esa imagen en particular. A partir de estos intercambios, puede escribirse un texto conjunto. 

Una creación artística individual o compartida. Se invita a las personas a dibujar una imagen de la Iglesia en la que caminan juntos, y se les pide que comenten su dibujo. Las personas también pueden realizar una creación artística conjunta, como forma de representar visualmente a la Iglesia o su lugar en ella.En cualquier caso, una vez creada la obra, se invita a los participantes a compartir lo que han hecho; sus comentarios pueden entonces ser transmitidos al igual que sus obras creativas. 

Escribir juntos. Se invita a los participantes a escribir una historia, un poema, una oración, un salmo o una canción sobre el tema “caminar juntos con Jesús” o “caminar juntos en la Iglesia”. Esta pieza escrita puede estar destinada a actualizar pasajes seleccionados con los Evangelios o con los Hechos de los Apóstoles. Lo que escriban puede ser transmitido tal cual. También se puede proclamar durante las celebraciones sinodales (por ejemplo, si es una canción, puede convertirse en una danza para la celebración sinodal). 

Representarla. Un grupo de participantes puede escribir una breve obra de teatro que exprese lo que significa “caminar juntos” en la Iglesia, por qué es importante, por qué es difícil, etc. Esta historia puede representarse en una asamblea sinodal. 

Enfoque bíblico 

Compartir el Evangelio. La Palabra de Dios inspira e ilumina nuestro camino juntos, dándonos alimento para compartir con los demás en el camino. Se invita a los participantes a comentar las actitudes de los personajes y a reaccionar ante ellos; se les puede preguntar si un determinado gesto o palabra de Jesús les recuerda o arroja luz sobre algo de su vida cotidiana.

A continuación, podemos buscar cómo un pasaje del Evangelio renueva nuestra manera de vivir en la Iglesia. Por ejemplo, podemos leer Mc 10,46-52, observando la actitud de los distintos personajes, lo que evoca de la Iglesia es tal como la conocemos, y luego cómo Jesús permite al excluido Bartimeo caminar hacia adelante con todos. También podemos rezar sobre Lucas 24,13-35, viendo cómo Jesús transforma la decepción de los discípulos en alegría y dinamismo misionero en el camino de Emaús, al hacer arder sus corazones caminando con ellos en el camino.

Eventos del Sínodo en la diócesis de Tui-Vigo

Creación de la comisión diocesana
El obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro Fiuza, nombra responsable de la fase de consulta diocesana para el Sínodo de los Obispos 2021-2023, al sacerdote Samuel Montes Costas.
Apertura del Sínodo
El obispo de Tui-Vigo presidirá la eucaristía de apertura de la fase diocesana de consulta para el Sínodo de los Obispos 2021-2023.
Consulta diocesana
Durante estos meses, se crearan grupos de reflexión en las parroquias de la diócesis de Tui-Vigo.
Acto de clausura de la fase diocesana
Los representantes de los diferentes grupos sinodales se reunirán para compartir las aportaciones realizadas a lo largo de estos últimos meses.
2 de octubre de 2021
17 de octubre de 2021
Octubre 2021 — Abril 2022
Abril 2022

Documentos disponiblespara trabajar en la diócesis de Tui-Vigo

Carta Pastoral del obispo

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Documento preparatorio del Sínodo 2021 -2023

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Vademécum del Sínodo 2021-2023

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Oración del Sínodo 2021-2023

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Documento de trabajo para la fase de consulta diocesana (descargar en ESP)

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Documento de trabajo para la fase de consulta diocesana (descargar en GAL)

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ActualidadSínodo 2021-2023: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión»

En camino con el Sínodo: la santidad sacerdotal y la caridad pastoral

El Papa Francisco no deja de recordar la plena actualidad del Concilio Vaticano II. En realidad lo que el Papa busca con la permanente actualización del Sínodo es llevar a la Iglesia a asumir las profundas consecuencias que se derivan de la eclesiología del Concilio vaticano II, cuyo documento marco es la Constitución sobre la

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