«Fraternidad sacerdotal, fuente de descanso» fue el título de la meditación que el sacerdote Juan de Olazabal impartió en el segundo retiro para presbíteros del verano, organizado por la Vicaría para el Clero de la diócesis de Tui-Vigo. El encuentro tuvo lugar en el templo parroquial de Santa María de Tebra, en Tomiño, el pasado miércoles 6 de agosto.
Durante su intervención, Juan de Olazabal quiso «recordar la naturaleza colegial del ministerio sacerdotal, así como la necesidad pastoral de no caminar solos ni aislados». Para ello se sirvió de las palabras que el obispo de Novara (Italia), monseñor Franco Giulio, pronunció en el funeral del sacerdote italiano, Matteo Balzano, quien, el pasado 5 de julio, se quitaba la vida a sus 35 años de edad y después de haberse entregado durante 8 años al servicio ministerial.
Juan de Olazabal buscaba reflexionar sobre el hecho de que, como presbíteros, «no somos perfectos, sino “hombres pecadores que luchan por identificarse cada día, entre oscuridades y contradicciones, con la persona y el mensaje de Jesús” con alegría y esperanza —como bien lo expresa José San José Prisco, sacerdote de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca —». En este sentido, «tenemos que aprender a caminar —sosteniéndonos los unos a los otros— no sólo juntos, sino ¡unidos!, pues compartimos un mismo Espíritu», declaró Olazabal.
Cada año, durante los meses estivales de julio, agosto y septiembre, la Vicaría para el Clero de la diócesis de Tui-Vigo organiza tres retiros para sacerdotes, con el objetivo de compartir un rato de oración y confraternización entre el clero diocesano. El último de estos retiros tendrá lugar en el santuario de Nuestra Señora de A Franqueira, el miércoles 3 de septiembre, a las 11:00 horas.