La devoción al Santísimo Cristo de la Victoria congregó, ayer, a cientos de fieles en la concatedral-basílica de Santa María en Vigo, durante la primera jornada del novenario, antesala de la solemne festividad en honor al Cristo. Coincidiendo con esta celebración, sesenta personas —desde una bebé de siete meses hasta mujeres y hombres mayores de 70 años— recibieron la medalla que los distingue como cofrades. La eucaristía estuvo presidida por el arzobispo-obispo emérito de la diócesis de Urgell, monseñor Joan Enric Vives, que es el encargado de predicar la novena en honor al Cristo de Vigo.
Durante su intervención, el prelado de la Seu d’Urgell invitó a los fieles a vivir la novena como un camino de conversión y seguimiento de Cristo, inspirado en el servicio humilde y la entrega generosa del Evangelio. Además, subrayó el profundo vínculo entre la ciudad y el Cristo, que ha acompañado a sus gentes a lo largo de su historia como signo de protección, esperanza e identidad: «ser vigués y viguesa es amar al Santísimo Cristo de la Victoria». Asimismo, destacó que la tradicional procesión no consiste únicamente en contemplar la imagen, sino en «acompañar al Señor», dejándose acompañar también por Él en la vida cristiana.


Dirigiéndose especialmente a quienes se incorporaban a la cofradía, recordó que recibir la medalla supone asumir un compromiso para toda la vida: «ser cofrade no es para unos días ni para lucir». «Él nos da este honor, esta dignidad, de ser sus amigos. Un amigo no puede traicionar a su amigo», señaló antes de exhortarlos a dar testimonio público de la fe allí donde se encuentren, practicando el perdón, el diálogo, la fraternidad y la solidaridad con quienes más sufren.
Uno a uno, los aspirantes a cofrades fueron acercándose al presbiterio para recibir la medalla bendecida momentos antes por monseñor Joan Enric Vives. La presidenta de la cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria, Marora Martín-Caloto, y el secretario, Carlos Borrás, se unieron al prelado en este momento para dar la bienvenida a los nuevos miembros.


Familiares y amigos acompañaron a los nuevos cofrades en una celebración especialmente emotiva al coincidir con el inicio de la novena, una de las citas religiosas más esperadas del calendario vigués.
La celebración concluyó con el canto del himno al Santísimo Cristo de la Victoria. Sus versos, profundamente arraigados en la tradición viguesa, pusieron el broche a una tarde marcada por la devoción y la incorporación de sesenta nuevos cofrades a una de las expresiones religiosas más emblemáticas de la ciudad. No en vano, el himno finaliza proclamando: «vuelve, Vigo, rendido y humilde a la fe en que tus padres brilló; pues en ella salvose la patria y el Santísimo Cristo triunfó».
La novena en honor al Santísimo Cristo de la Victoria continúa hasta el próximo sábado, 1 de agosto. Cada día, la misa de las 12:00 horas será oficiada por un párroco diferente de la zona centro de la ciudad —previamente, a las 11:30 horas, habrá rezo del rosario seguido de la novena—. Por las tardes, los cultos comenzarán 19:30 horas y, a las 20:00 horas, predicará la novena el arzobispo-obispo emérito de la Seu de Urgell, monseñor Joan Enric Vives. Además, el último día, tras la eucaristía de la tarde, se llevará a cabo el descendimiento del Cristo.
Todas las misas del novenario se podrán seguir por webcam a través de www.cristodevigo.es