El 15 de noviembre, un centenar de personas de diferentes realidades eclesiales de la diócesis de Tui-Vigo asistieron, en el Seminario Mayor «San José» en Vigo, al simposio organizado por la delegación diocesana de Personas Migrantes para presentar la presentar la exhortación pastoral «Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes». El encuentro contó con la participación de monseñor Fernando G. Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española.
Tras la oración inicial, el obispo mindoniense presentó este documento publicado por la Conferencia Episcopal Española, en marzo de 2024. El texto, dividido en cinco capítulos, busca actualizar la identidad del marco de referencia de la pastoral con personas migradas y ofrecer, desde la diversidad aportada por las migraciones, algunas claves para afrontar los desafíos del futuro. Durante su exposición, monseñor Fernando G. Cadiñanos ofreció algunas claves para afrontar, desde la Iglesia y la sociedad en general, el reto de la realidad migratoria.
Además de presentar esta exhortación pastoral, la delegación de Pastoral Familiar de la diócesis de Tui-Vigo ofreció su testimonio del trabajo que están llevando a cabo para acoger y acompañar a las familias que desean compartir la fe en comunidad, especialmente, a aquellas que proceden de otros lugares.
Finalizada la exposición y presentación del documento, los asistentes se dividieron en cinco grupos para reflexionar sobre la exhortación. Posteriormente, un representante de cada uno de esos equipos expuso las conclusiones. Ahora, la delegación de Personas Migrantes revisará las aportaciones realizadas para elaborar, posteriormente, un documento final que recoja el sentir del encuentro.
Partiendo de la premisa de que «la integración de las personas migradas en la Iglesia es uno de los signos de los tiempos eclesiales más claros», la exhortación fue publicada con la esperanza de suscitar «un cambio en la conciencia y el enfoque de quienes conformamos el santo pueblo de Dios. Que nos ayude a configurar las comunidades del futuro, caminando con lo que funciona o replanteando donde sea necesario el modelo de parroquia y de misión; promoviendo con quienes ya viven entre nosotros y los nuevos vecinos o hermanos comunidades acogedoras y misioneras. Conversión personal y pastoral para vivir en armonía, testimoniar y anunciar juntos la alegría del Evangelio».











