El pasado 17 de junio, la parroquia de Nuestra Señora del Rocío en Vigo acogió el encuentro interdiocesano de Vida Ascendente, en el que participaron representantes de los diferentes grupos de las cinco diócesis gallegas —Mondoñero-Ferrol, Lugo, Ourense, Santiago y Tui-Vigo—. Acompañado por algunos consiliarios de Vida Ascendente de Galicia, el obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín, presidió la eucaristía y motivo a los asistentes a auténticos cristianos, siguiendo a Cristo con sencillez y alegría, para convertirse en testigos capaces de amar a todos, incluso a los que son diferentes y piensan distinto.
Marisa Vidal, responsable de Vida Ascendente de la diócesis, expresó que este encuentro «nos ayuda a vivir con alegría y entrega nuestra vocación de laicos comprometidos. Para nosotros, como anfitriones, fue un día de fiesta porque nos sentimos unidos en un mismo sentir de ilusión, de amistad y de amor».
Cada año, las distintas delegaciones gallegas de Vida Ascendente organizan un encuentro interdiocesano que ofrece una oportunidad para estrechar y fortalecer lazos entre los diferentes grupos, manteniendo vivo el espíritu de este movimiento laical en Galicia. Cada año, organiza y acoge el encuentro una diócesis diferente; debido a la pandemia del Covid-19, la diócesis de Tui-Vigo llevaba siete años sin ser la anfitriona.
Vida Ascendente es un movimiento laical de personas jubiladas y mayores, reconocido por la Conferencia Episcopal Española. A través de las reuniones en pequeños grupos de trabajo y oración, el movimiento ayuda a las personas a crecer en la fe, fomentar la amistad y ser miembros activos de la Iglesia y de la sociedad.
