15 de julio de 2026,
San Buenaventura

Vigo clausuró las Jornadas nacionales de Patrimonio

Vigo clausuró las Jornadas nacionales de Patrimonio

Hoy, el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO) acogió las dos últimas ponencias de la 44º edición de las Jornadas nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia que, cada año, organiza la Conferencia Episcopal Española. El encuentro convocó a un centenar de expertos de diferentes diócesis de España que tuvieron oportunidad de intercambiar experiencias y abordar temáticas de actualidad relacionadas con el patrimonio eclesiástico.  

A las 09:15 horas, José Gabriel Vera, director de la Comisión de Medios para las Comunicaciones Sociales y director de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Española, impartió la ponencia «Nuevas formas de comunicar el relato». Le tomó el relevo monseñor Luis Quinteiro, obispo emérito de Tui-Vigo, con la conferencia «El patrimonio inmaterial y la religiosidad popular».  

Finalmente, a las 11:15 horas, se clausuraron las jornadas y, a continuación, los participantes disfrutaron de un paseo en barco por la ría de Vigo, gentileza del concello olívico.  

Bajo el lema «Habitar la belleza: arte, territorio y transmisión de la fe», los asistentes reflexionaron sobre cómo evangelizar a través del arte, de modo que el centro sea el propio mensaje cristiano. Así, las jornadas ahondarán en dos preguntas fundamentales: ¿qué queremos contar a quien visita nuestras iglesias o contempla el arte cristiano? ¿Cuál es el relato que queremos contar y cómo lo vamos a hacer?  

El programa llevó a los asistentes a recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de la diócesis de Tui-Vigo, como el único monasterio del Císter a pie del mar de toda Europa, ubicado en Oia; los mosaicos de Santiago Padrós en la concatedral-basílica, que narran el origen y la devoción al Santísimo Cristo de la Victoria; o la catedral de Santa María de Tui, que cuenta con la primera portada gótica de la península y se encuentra en un enclave paisajístico extraordinario que unió ambas orillas del Miño. Además, también se visitó Valença cuya vinculación con la Iglesia tudense se remonta al siglo I.