13/12/2019

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Santa Lucía
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Patrimonio

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Arquitectura y arte en la Catedral

Sobre la arquitectura de la Catedral-fortaleza baste decir que fue inicialmente románica y adaptada a las posibles necesidades defensivas, pero muy pronto se vio afectada por las nuevas corrientes de transición al gótico. Nótese también que el espléndido pórtico de la fachada principal, en el que están representadas escenas de la Natividad, no se concluiría hasta 1236.

Y en la imposibilidad de enumerar todas las obras de arte encerradas en la Catedral, invitamos a admirar la belleza artística y la teología del misterio de la encarnación genialmente expresada en el retablo de la Expectación, obra del redondelano Antonio del Villar (1722), que se encuentra en el brazo sur del crucero junto a la puerta que da acceso al Claustro; la detallada exposición de la vida y milagros de San Telmo, en la sillería del coro, obra de Francisco Castro Canseco (1699); también por su simbolismo, la sede desde la que nos preside el Obispo (obra de Domingo Rodríguez de Pazos, 1712) y los frontales del altar, que son del siglo XI, de inspiración mudéjar.
La Iglesia Catedral es aquella en la cual el Obispo tiene situada su Cátedra, signo del magisterio y la potestad del pastor de la Iglesia particular, como también es signo de la unidad de todos los creyentes en la de que el Obispo anuncia como pastor de la grey (Ceremonial de los Obispos, nº 4)

Archivo capitular

En realidad, se trata de dos archivos: el Archivo Capitular o Catedralicio y el Archivo Histórico Diocesano, que funcionaron en locales independientes hasta que en 1994 fueron unificados en una misma sede.

Archivo Capitular o Catedralicio

Para juzgar los avatares históricos de los centros librarios y documentales en España no se puede olvidar el trauma producido por la invasión sarracena en el siglo VIII y su asentamiento en la Península Ibérica, así como las sucesivas incursiones normandas. El ilustre historiador tudense Francisco Ávila y la Cueva, en su Historia de Tuy y su Obispado (tomo I, pág. 93 y siguiente) dice que en el año 997 Almanzor, general de los moros de Córdoba, con sus poderosos ejércitos atravesó el Miño, tomó por la fuerza nuestra ciudad y en castigo de haberle hecho frente la demolió en su mayor parte y la saqueó, dirigiéndose después a Santiago.

A principios del siglo XI volvió Tui a padecer el lamentable asalto de los normandos que la dejaron “desierta, viuda y enlutada por muchos años”. Muy pocos fueron los libros, privilegios y documentos en pergamino de la Catedral que sobrevivieron a la destrucción y a las llamas provocadas por aquellas hordas enfurecidas.

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La posterior recuperación del patrimonio bibliográfico y documental, que no se había perdido, fue una labor lenta y laboriosa de los obispos y del cabildo de Tui. Hacia 1923 el eminente investigador Pascual Galindo Romeo, catedrático de la Universidad de Santiago y posteriormente de la Central de Madrid, concluyó la redacción del catálogo de los documentos medievales del Archivo capitular tudense con el propósito de que se procediese a su inmediata publicación. El catálogo no se publicó, pero se conservan sus casi mil fichas manuscritas, rigurosamente cumplimentadas con referencias precisas a la Historia Sagrada del Padre Flórez, en las que describe e identifica los novecientos pergaminos. La copia más antigua conservada en el Tumbo es del año 934 (documento de Ramiro II, 931-950), sin embargo el primer pergamino original es la donación de diversos monasterios hecha por doña Urraca a la Iglesia de Tui el 13 de junio de 1071. Los fondos más antiguos comprenden, además, diversas escrituras de los dos libros Tumbo (libros de registro de documentos, compuestos en el s. XVI) y de los protocolos notariales.

Archivo Histórico Diocesano

El Archivo Histórico Diocesano fue erigido en 1974 para asegurar y difundir el patrimonio documental, conservado en los archivos parroquiales de la diócesis con celoso esmero por los párrocos. Ese inapreciable tesoro documental ha llegado íntegro hasta nosotros, salvo muy contadas excepciones en que ha sufrido deterioros por dejación personal o por destrucción intencionada, como es el caso del saqueo y quema de los archivos de las parroquias de Porriño, de Villavieja y de Redondela cuando la invasión de los franceses en 1809. Para evitar pérdidas irreparables de las fuentes que posibilitan la reconstrucción de la vida religiosa, cultural, económica y social de los tiempos pretéritos, en 1971 la Conferencia Episcopal Española determinó se considerase la urgente necesidad de la transferencia de los archivos parroquiales, con más de cien años de antigüedad, al Archivo Históricos Diocesano; de ello se hizo eco el Boletín del Obispado al publicar el decreto del entonces obispo diocesano, D. José Delicado Baeza.

Con el mencionado decreto del 1 de mayo de 1974 se creó el Museo y Archivo Histórico Diocesano bajo la dirección de D. Jesús Gómez Sobrino. Ambas entidades patrimoniales y culturales permanecieron unidas y ocuparon el noble edificio del antiguo hospital de pobres y peregrinos, inmediato a la catedral, que el prelado D. Juan Manuel Rodríguez Castañón había construido a sus expensas en 1756 sobre otro anterior, levantado en el siglo XVI por su predecesor D. Diego de Torquemada.

Hacia 1983, para mejorar el ordenamiento físico del Archivo Capitular, se habilitaron las dependencias del desusado vestuario del cabildo, situadas en el lado norte de la catedral y cuyas obras habían sido realizadas el año 1797 en tiempos del obispo D. Juan García Benito. Corría el año 1994 cuando se trasladó también allí el Archivo Histórico Diocesano. Desde junio de 1998, ya con el obispo D. José Diéguez Reboredo, se separaron totalmente los Archivos Catedralicio y Diocesano del Museo Histórico Diocesano, siendo nombrados respectivamente dos directores que velan con absoluta independencia por el perfecto desarrollo de las actividades de conservación, investigación y divulgación del patrimonio artístico y documental de ambos organismos.

Los fondos del Archivo Histórico Diocesano están constituidos por muy diversas clases de documentación: legajos y libros manuscritos e impresos. El fondo que ocupa más metros de las estanterías es el de los libros parroquiales; estos libros, con más de cien años de antigüedad, proceden de los archivos parroquiales cuyos comienzos se remontan a la segunda mitad del siglo XVI y primera del siguiente. En efecto, el año 1568 el obispo D. Diego de Torquemada publicó en la diócesis tudense los decretos del concilio de Trento (1563) por los que se establecía que se abrieran en cada parroquia los libros de bautizados, casados y difuntos.

Consulta los fondos del Archivo Capitular e Histórico Diocesano de Tui en este enlace.

LOCALIZACIÓN

Dentro de la misma catedral de Tui, en el llamado “Palacio de la Contadoría”

DIRECCIÓN

Praza de San Fernando, s/n Apartado, 82
36700 TUI

HORARIO PARA LOS INVESTIGADORES

Miércoles y viernes de 10:00 a 14:00 horas
Debido a la estructuración que se lleva a cabo se mantiene la restricción a dos días a la semana y con el horario antes indicado, aunque en casos excepcionales se puede concertar la ampliación de los mismos.