25/01/2021

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La conversión de San Pablo

La Diócesis debe apostar por un Apostolado potente

La Diócesis debe apostar por un Apostolado potente

El pasado miércoles, 16 de diciembre, a las siete de la tarde, la parroquia del Sagrado Corazón acogió la misa-funeral por el eterno descanso de María del Carmen Grobas, fallecida el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción. La eucaristía la presidió el obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza.

María del Carmen Grobas fue, desde el año 2006, delegada de Apostolado del Mar de la Diócesis de Tui-Vigo —que ahora se pasará a llamar Stella Maris—. Junto con Cristina de Castro, fallecida en plena pandemia, trabajó por visibilizar la cruda realidad de los trabajadores del mar. Gracias a los esfuerzos realizados por ambas, consiguieron que Enrique López Veiga, quien fue presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo hasta hace una semana, apoyase esta iniciativa poniendo un centro de Stella Maris en el corazón del Puerto. 

Una vez proclamada la Palabra de Dios, el obispo, Luis Quinteiro, destacó que «la memoria de mujeres como Maricamen son importantes para encarar el presente» y agradeció la incesante labor que durante más de una década realizó en el campo de la pastoral del mar, reivindicando los derechos que les corresponden a los trabajadores de este sector. En este sentido, Mons. Quinteiro manifestó que «nuestra Diócesis debe apostar por un Apostolado potente, porque no podemos vivir de espaldas al mar». Esta celebración fue una ocasión para hacer un breve recorrido por la historia de esta realidad eclesial que nació en 1948 de la mano de Jesús Espinosa, quien fue director nacional del Apostolado del Mar. Durante esa época, la Iglesia de Vigo llegó a contar con cuatro capellanes en este campo pastoral y con más de 20 jóvenes consagradas a la Pía Unión del Mar —germen del actual Stella Maris—.

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