13/07/2020

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San Enrique

Diciembre 2019: «Adviento»

Diciembre 2019: «Adviento»

Llega el Adviento con su mensaje de conversión y esperanza. La conversión cristiana no es solo una exigencia moral sino la llamada gozosa a ponernos el vestido nuevo para la fiesta que va a comenzar. No tiene sentido la conversión sin la nueva realidad en la que nos introduce la esperanza.

El Adviento es el camino verdadero a la Navidad. Todo lo que de verdad vale la pena hay que acogerlo y disfrutarlo. El Adviento nos invita a vivir con hondura el formidable deseo de salvación que todos llevamos dentro. Es la experiencia más auténtica de la esperanza cristiana. Y solo la vida, como dijo Nietzsche, puede colmar la esperanza. En la Navidad celebramos la Vida que da sentido a toda esperanza.

¿Vivimos los cristianos la vida? ¿Ayudamos los cristianos a vivir la vida?

Al comienzo de la Encíclica “Deus caritas est”, el Papa Benedicto XVI se plantea una de las más duras críticas del pensamiento moderno a la religión cristiana:” el cristianismo ¿no convierte acaso en amargo lo más hermoso de la vida? ¿No pone quizás carteles de prohibición precisamente allí donde la alegría, predispuesta en nosotros por el Creador, nos ofrece una felicidad que nos hace pregustar algo de lo divino?”.

El peligro que hoy tiene la fe cristiana de olvidar la celebración de la vida, lo advirtió con su habitual lucidez el Papa Francisco cuando nos invita a diario a vivir la alegría del Evangelio.

Los cristianos no podemos perder la alegría de la vida. Ésa fue siempre la señal de los seguidores de Jesús: lo dejaban todo para seguirle.

Pienso que no serán muchos los que hoy puedan decir que la Iglesia va en contra de lo más hermoso de la vida. Sin embargo debemos preguntarnos si los cristianos somos hoy un testimonio claro y transparente de la alegría de la vida. Tenemos que empezar por nuestra propia vida, sin atormentarnos demasiado. Solo la experiencia de una alegría profunda da fuerza para creer y para ayudar a creer.

El tiempo del Adviento pone ante nosotros los caminos de la esperanza humana en todos los tiempos. Y la Navidad celebra la encarnación de la Vida que da respuesta a toda esperanza.

De una manera u otra, en este Adviento sentiremos que la vida nos presenta una nueva oportunidad para dejarnos interrogar por el sentido de nuestra existencia. Con esta ocasión, y a la espera de la cercana Navidad, agradeceremos y disfrutaremos del maravilloso don de la alegría de vivir.

Este es mi deseo para todos: que viváis y que creáis con alegría.

+ Luis Quinteiro Fiuza

Obispo de Tui-Vigo