30/11/2020

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San Andrés

Cáritas «tiende la mano» a través de su Programa de acogida

Cáritas «tiende la mano» a través de su Programa de acogida

La Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el papa Francisco hace cuatro años, busca conseguir que los pobres se conviertan en protagonistas de la acción social de la Iglesia. El domingo 15 de noviembre, se celebraba la IV Jornada bajo el lema «tiende tu mano al pobre», que en la Diócesis de Tui-Vigo se manifiesta a través de diversas instituciones públicas y eclesiales, como Cáritas.

A través del Programa de cogida, Cáritas de Tui-Vigo —entre la sede y las parroquias— ha conseguido atender a 1.794 hogares desde enero hasta el 2 de noviembre de 2020. Desde este programa específico, que cuenta con trece trabajadores/as sociales —once mujeres y dos hombres—, se ofrecen itinerarios personalizados que pretende facilitar a los demandantes del servicio la ayuda necesaria para salir de la situación dificultad en la que se encuentran. «La ayuda económica vale mucho, pero a la gente hay que enseñarle a mantenerse por uno mismo sin necesidad de solicitar prestaciones», explica Bibiana Vilariño, coordinadora del programa desde 2014.

El Programa de acogida se divide en diversos proyectos con las que dar respuesta a las solicitudes, cada vez más crecientes, con las que se encuentran en la sede y en las Cáritas parroquiales: un proyecto de inclusión básica de atención a los participantes; un proyecto de igualdad; el programa de salud, con ayuda y acompañamiento a domicilio; el programa de educación familiar; el programa de apoyo psicológico; y un proyecto de asesoría jurídica. La mayor parte de estos programas están subvencionados por la Xunta de Galicia y otras entidades privadas.

A todos los proyectos desarrollados desde el Programa de acogida se suman una decena de proyectos dentro del Programa de empleo o el Programa textil, entre otros.

Acogida y acompañamiento

Solo en la sede, se calcula que se atiende una media de 39 participantes al día, en una situación poco habitual en la que se han visto obligados a recortar el aforo. Cuando llega una persona —por iniciativa propia, por algún conocido, o derivada de alaguna administración pública— es acogida por uno de los trabajadores sociales, encargado de recoger la demanda y explicar el funcionamiento de Cáritas. Una vez archivada la solicitud, otro miembro del equipo se encarga de citar al demandante e iniciar un proyecto personalizado. «Nosotros no entendemos ayudas únicas», declara Bibiana, sino que el objetivo de los trabajadores sociales es «ahondar en el problema para que al mes siguiente no tengan que acudir de nuevo».

Estos proyectos personalizados solían tardar alrededor de tres o cuatro meses en finalizarse. Desde hace dos años, y dada la situación de crisis motivada por la pandemia del COVID-19, los proyectos pueden prolongarse hasta seis o doce meses. 

Perfil del participante

Según la coordinadora del Programa de acogida, el perfil de los usuarios ha variado en lo que va de año. Al principio, se trataba de personas en situaciones de exclusión social o precariedad.

Actualmente, en la sede de Cáritas se encuentran con usuarios con los que ya habían trabajado anteriormente. Se trata de personas que habían conseguido remontar, pero debido a la situación socio-sanitaria acuden de nuevo al Programa de acogida.

Por otra parte, cada vez más, acuden personas que, con una situación más o menos normalizada, han perdido su trabajo a causa de la pandemia, se encuentran en un ERTE o han agotado las prestaciones de desempleo ofrecidas por el SEPE.

A estos perfiles se suma el de los demandantes de asilo, personas que buscan una protección internacional que se les deniega. En este caso, el grupo lo forman familias extensas que, ante la denegación del asilo, se encuentran en una situación irregular y que, previamente a la pandemia, subsistían con la hostelería, con el puerto o con “trabajo en b”, que ha desaparecido. «Incluso el trabajo doméstico se ha reducido porque muchas personas se han quedado en paro o tienen miedo al contagio», explica la coordinadora del Programa de acogida.

Trabajo en red

Vilariño incide en la importancia del trabajo en red con las diferentes instituciones públicas y eclesiales en el ámbito caritativo. «La administración ha respondido durante la pandemia, no todo lo rápido y todo lo que debería, pero sí que ha respondido o las asociaciones no hubiésemos podido atender la demanda», explica Bibiana y añade que «trabajamos muy coordinados con los servicios sociales de Vigo que, cuando no podían conceder una ayuda, entraban en contacto con nosotros para tratar de cubrir las necesidades de mucha gente que acababa de llegar a la ciudad».

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